jueves, 2 de diciembre de 2010

...que no será publicado

            Era como si el mismo sueño –o en todo caso, la realidad– se estuviera encargando de que Carmen no pudiera encontrar aquellos papeles. En ellos, hace dos meses había redactado la experiencia de esos años (o sueños) en los que podía elevar su cuerpo. Para aclarar las cosas, mejor utilicemos el verbo volar. Aunque si mal no entendí, en realidad la mayor parte de las veces no lo hacía por voluntad propia. Muchas veces se quedaba pegada al techo de su casa. Otras, cuando ocurría al aire libre, tomaba demasiada altura. No sabía cómo regresar al suelo. ¡Era una angustia tremenda!

No recuerda exactamente qué edad tenía. A lo mejor unos doce o trece años. Sentía como su cuerpo experimentaba una sensación de liviandad, ligereza, falta de gravedad… Siempre ocurría cuando no había nadie alrededor. A veces, se aguantaba a un objeto pesado, intentando no tomar mucha altura; una mesa o puerta. ¡Todo con tal de que su cuerpo no se elevara!

A eso de las tres de la tarde de hoy recibí su llamada. No encontraba los papeles que utilizó en verano para describir con detalle todo lo que le sucedía. Buscó en un portafolios, en estanterías llenas de papeles y periódicos viejos, en cuadernos de notas… Buscó en archivos viejos que tenía en un su ordenador aun estando segura de que lo había escrito en papeles. Estaba desesperada: “otro relato, sueño o realidad que no será publicado”.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Restaurante "La casa del pueblo"


Rodolfo Jiménez, Avda. Tamaulipas, La Condesa, México DF, 14 de noviembre. Cuando me fui del Uruguay en 1973, viví un año en Madrid y tres años en Barcelona. Al fin de cuentas llegué a México en 1977. No fue hasta el 1986 cuando conocí al fracasado de Emilio Gutiérrez. ¿Todavía dice que es una de las reencarnaciones de Kafka? Lo conocí porque para ese tiempo yo también escribía. Íbamos juntos al taller de narración que impartía José Luis en la Facultad de Filosofía y Letras. Fue un gran compañero; íbamos a los cafés y a beber cervezas y mezcal. Ah, y por supuesto a las peleas de box. En realidad las detestaba, sólo iba por estar con él. Emilio me gustaba mucho. ¿Cómo es posible que un arbitro no detenga la pelea cuando el que está ganando dice que no le quiere hacer más daño al contrincante? Para colmo el que está recibiendo la paliza dice que por su mexicanidad tiene que pelear hasta lo último.  

El hecho es que terminamos rentando una habitación juntos. Me acuerdo con la cara que nos miró María Luisa cuando le dijimos que rentaríamos la habitación para los dos. Pero todo fue mal. Como escritores éramos una mierda. Yo, por suerte me di cuenta a tiempo; Emilio, no. Esa mañana me fui sin despedirme. Lo dejé todo; mis libros (comprados y robados), mis cuadernos de apuntes, mi colección de plumas. No sé qué habrá hecho Emilio con las que fueron mis cosas. Simplemente no nos buscamos más.

Con el dinero que había ahorrado con los artículos para La Jornada y limpiando casas decidí abrir un pequeño local de comida asiática, con especialidad tailandesa. Ven, que te enseño. Ése de allí era mi local. Como ves, eso también lo dejé. ¿A qué mejor lugar regresar, que a mis raíces? Ahora tengo este restaurante de comida uruguaya con recetas de mi abuela. Uno de los platos está nominado al mejor de los restaurantes del barrio. ¿Está buena la comida? ¿Te ha atendido bien el mesero? Ésta es tu casa. Mira, en Uruguay tenemos los mejores vinos artesanales. Te voy a mostrar uno que lleva varios premios. Es que tenemos unas variaciones del tiempo estupendas; perfectas para los viñedos. Y la tierra se encarga de dar los mejores nutrientes para la uva y para los pastizales dedicados al ganado. ¡Tres millones de habitantes y tenemos de todo en abundancia! ¿Buenos Aires? Buenos Aires, es la capital sudamericana.

Volviendo a Emilio… Pudo haber sido mi socio, pero prefirió seguir siendo una de las reencarnaciones de Kafka. Pasa por aquí de vez en cuando y le sirvo su buen almuerzo. Siempre carga su vieja y desgastada mochila Jansport. ¿Cargará  alguna de mis plumas de colección?

domingo, 14 de noviembre de 2010

Todavía queda una flor en el balcón

Emilio Gutiérrez, en la explanada entre la Biblioteca Central y Rectoría, UNAM, Mexico DF, 8 de noviembre de 2010. Soy un escritor fracasado. Esa fue su respuesta cuando Pedro Villareal le preguntó si era maestro de la UNAM. Soy una de las reencarnaciones de Kafka; lo único que a mí me gusta el box. Me encantan las peleas que enfrentan a Puerto Rico y México. ¿Todavía está vivo el Macho Camacho? Pinche cabrón de Macho Camacho. No sé cómo no ha pasado un huracán –sí, porque hasta en eso son benditos (¿Por qué es no pasan huracanes por Puerto Rico?)— bien fuerte y ha rajado la isla en dos, viviendo ese hijo de puta y su pinche hijo (que ahora le imita) allí. Soy un liberal como Vargas Llosa. Mezclo el café, la cerveza y el mezcal oaxaqueño. Siempre bebo solo.

Voy al café, pido uno bien cargado y escribo un rato hasta que, prácticamente las meseras empiezan a suspirar –lo que equivale a senda patada en el culo—, y de allí salgo directo a La Botica. Allí escucho música y entre cerveza y cerveza me pido un mezcal. Escucho la música que ponen los niños y niñas fresas. Me quedo parado en la barra y nunca suelto mi desastrosa mochila. A ver, préstame ese libro. ¿Dónde lo compraste? Es una edición española muy bien hecha. Yo traigo éstos, mira. Uno nunca sabe  quién se puede aparecer por la noche en algún bar para firmarte un libro. Te lo digo, México será el estado 52 y Puerto Rico el 53. ¿Qué cuál es el 51? No lo sé.


Guadalupe Milagrito de la Virgen Santiago Cruces de Zaragoza, Coyoacán, México DF, 11 de noviembre de 2012. ¡Qué tierno ese perrito metido en la mochila! Ojalá pudiera tener uno igual. Tengo que vender muchos tazos –sí, esos que la Frito Lay con su empeño socializador nos incitaba a apostar en la hora del recreo--. Ahora me toca cambiar de vagón. A ver si tengo más suerte en el próximo. Igual es que mi voz todavía necesita más entrenamiento para llegar a ser como la de uno de los mejores vendedores del metro (de la línea 9): mi papá. Él fue quien introdujo el estribillo: “para un bonito detalle para su niño o niña, para una muestra de afecto”. Mis tazos de colección son eso: para una muestra de cariño para su niño o niña. Para mí, sólo significan dos pesos cada uno (cinco, incluyendo la plastificación, por diez pesos). Miré el perrito, guardé mis tazos en mi cartera. ¿Con un gesto de señora mayor? Ese señor que ves ahora, allí en el otro vagón, sí que es mayor. Mírale sus tristes ojos. Acaba de sacar una pluma Bic de punto medio y de tinta negra en gel, para registrar las notas de mi voz infantil.

¿Qué cuál es mi historia? Ya se sabe. ¿Para qué contarla otra vez?


El negacionista Ramírez, Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, México DF, 13 de noviembre de 2010. Cuando lo vi allí sentado, haciendo fotografías y tomando apuntes en un cuaderno Scribe color verde, sabía que se había creído el cuento de la masacre. ¿Qué hace con esa flor? ¡Puros cuentos! Cuando se levantó lo llamé y le di una lección de historia; pero de historia de verdad, de la de los verdaderos testigos. Estoy un poco sordo, lo sé. Mira yo estuve aquí esa noche. Andaba con unos amigos chupando en alguna cantina de por allá. Cuando sentimos los disparos, vinimos corriendo. Ya habían unos cuantos muertos, pero el ejército aún no estaba en la plaza. El ejército vino mucho después cuando ya los civiles habían disparado desde los edificios de alrededor. ¿En qué edificio quedaron muestras de disparos? ¡Aquí no se puso a nadie en un paredón! Aquí vienen todos los años a recordar a gente que ni tan siquiera murió en esta plaza. Una señora vino hace poco a ver el nombre de un familiar suyo que no murió aquí. ¿Y el resto? Son los pinches cabrones diputados de hoy.

Muchachos del CNH.
Bueno, a la verdad que cuando se desplegaron las unidades del ejército, vinieron desde aquella dirección, desde el eje; y lanzaron unas cuantas granadas. Ya yo me había ido. Esta es la historia presencial… 

lunes, 8 de noviembre de 2010

Bandera, bandera, bandera

Recuerdo que en mi colegio las monjas josefinas todos los lunes nos hacían formar en filas cuasi militares en el patio a jurar las dos banderas, cantar sus himnos y por último cantar el alegre himno dedicado a las aulas carcelarias instauradas en 1930 en las lomas de San Germán. “Yo lo llevo grabado en mi pecho”, y nos dábamos un puño en el corazón, a lo cual recibíamos el primer regaño del lunes. Esto vino a mi recuerdo ante la controversia suscitada por el representante novoprogresista, David Bonilla y su defensa de la bandera estadounidense, muchas veces denominada en nuestro archipiélago como “la pecosa”.
¿Por qué “pecosa”? Sencillo, porque sus 50 estrellas en el rectángulo parecen pequeñas pecas en comparación con la única estrella sobre el triángulo de nuestra bandera (que a algún americano se le podría ocurrir decir que es la bandera con un barrito). O sea, que denominar “pecosa” a la bandera estadounidense en el lenguaje popular puertorriqueño hace alusión a que es una bandera multiestrellada. Esto por más que se quiera buscar las cinco patas al gato no representa ofensa alguna al símbolo tejido en tela. ¿Acaso es malo ser pecoso en un país como Puerto Rico? Podría ser. Yendo al grano, su cólera sólo refleja su falta de comprensión y de análisis de nuestro lenguaje popular. Su lanzamiento al estrellato legislativo defendiendo de tan grave ofensa a la bandera estadounidense fue completamente desafortunado. Además, puede interpretarse como parte del retrato del colonizado queriendo asumir una defensa que ni los mismos estadounidenses se molestarían en asumir[1] ante tal epíteto o caracterización; y también representa desconocimiento incluso de la cultura popular estadounidense donde se le conoce como “la bandera de las franjas y las estrellas”. Para nosotros podría ser la bandera de las franjas y las pecas.


Su falta de comprensión de los fenómenos del lenguaje popular puertorriqueño es un síntoma de su ser y pensar colonizado. Ojalá llegue el día en que un anexionista pueda en vez de tener que recordarle a sus compañeros que un familiar suyo ha muerto en un conflicto armado (que lamentablemente ya son  demasiados los puertorriqueños muertos de esa forma, víctimas de un sistema colonial y militarista) en el que los Estados Unidos participa, tenga la misma valentía de exigir un retorno de todos los soldados, tenga la valentía de exigir el cese de los conflictos en el que participa su tan querida nación de forma ilegal y tenga el coraje de enfrentarse al Congreso de los Estados Unidos alzando la voz y tirando papeles para exigir la descolonización de nuestras islas.

Espero también que un día los anexionistas y autonomistas de nuestro país, en vez de estar denominando "días de muñecas" o "días del buen trato", redacten y aprueben una tan necesaria Ley de Memoria Histórica. Más que pedir disculpas a nombre de ese cuerpo, por ejemplo, por haber aprobado leyes como la Ley de la Mordaza (#53 de 1948), se necesita reconocer y dignificar a aquellos y aquellas que lucharon por mantener nuestra insignia nacional ante el atropello cometido por ese cuerpo cuando se llegó a criminalizar hasta la mera posesión y exhibición de nuestra bandera.

Las banderas en fin son símbolos, normalmente bordados en tela y cada cual debe tener la libertad de defender su interpretación de ese símbolo. Comprendo que el representante anexionista quiera mucho a su bandera “pecosa” y que la defienda ante lo que él interpretó como una grave ofensa. Desde mi perspectiva las banderas también deben respetarse, ya que son el símbolo que representa tanto luchas victoriosas como derrotas colectivas y la identidad. La bandera estadounidense no debe ser la excepción. Ellos también aprecian su bandera como enseña de identidad ante los otros. Lo que sucede es que esta bandera muchas veces no es ni será respetada en otras partes del mundo por lo que ha representado en ocasiones para otros: invasiones, muertes, discrimen, desigualdad, entre otras barbaridades como tortura, violaciones, desprecio hacia lo distinto.... En Puerto Rico, la bandera estadounidense representa colonialismo en todas sus vertientes desde el político, económico, hasta el psicológico. El representante, si quisiera sinceramente a la bandera –y su férrea defensa no fuera un síntoma de un ser colonizado-, reflexionaría sobre la presencia de esa bandera en el cuerpo legislativo y lo que allí simboliza. Se daría cuenta que es una mayor ofensa a los principios que ella representa su mera presencia que la simple alusión del lenguaje popular denominándola “pecosa”.

P.D.:
Yo creo que pocos puertorriqueños pueden decir que no hayan tenido o tengan actualmente un miembro de su familia, ya sea cercana o de la familia extendida, sirviendo en las Fuerzas Armadas de ese país. Mi abuelo, por ejemplo sirvió en el Ejército en la Guerra de Corea (como un jíbaro Borinqueneer más) y, la bandera de los Estados Unidos (esa “pecosa”) le fue entregada a mis familiares cuando falleció en el año 2006. Pero ante este fenómeno presente en las familias puertorriqueñas, sólo nos queda reflexionar en qué formas la situación colonial que sufre Puerto Rico lleva a nuestros familiares a participar en esas Fuerzas Armadas. El militarismo es un fenómeno complejo en nuestra isla, y es un fenómeno que se hace presente desde nuestra educación elemental hasta la superior (para ejemplo, leer esta nota) y parte de la vida cotidiana del país. Por tanto, no pretendí abordar este tema en esta breve entrada. Hice alusión a este fenómeno más bien con el propósito de demostrar que la situación que vivió el representante hace un mes con el fallecimiento de un familiar en combate, no es una situación exclusiva de su familia. Muchos puertorriqueños siguen activos en conflictos armados liderados por Estados Unidos. Pero, ¿qué han hecho los representantes de nuestro país por evitarlo? Nada. Al contrario, en vez de exigir el retorno de los puertorriqueños y estadounidenses en los conflictos, en vez de abogar y enfrentar al Congreso de los Estados Unidos para resolver este problema en lo que se llega a una definición de estatus no territorial y no colonial, lo que hacen es fomentar y apoyar cualquier conflicto armado llevado a cabo por los Estados Unidos.

[1] Esto es lo que popularmente en el lenguaje puertorriqueño denominamos “ser más papista que el papa”.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Cinco pesos le vale, cinco pesos le cuesta

Para todos los vendedores y vendedoras del DF,
que buscan algo mejor y que siempre tienen
cosas de novedad; y porque te alegran el día con
su forma de anunciar sus productos a la moda.

Damita, caballero, aquí les traigo las pastillas Orbit. Las mismas son para refrescar la boca, garganta y matar los gérmenes que provocan el mal aliento. Las 14 pastillas Orbit vienen en un cómodo formato de cartera. Lléveselas; cinco pesos le valen, cinco pesos le cuesta.

Damita, caballero, jóvenes, aquí les traigo un bolígrafo de novedad, a la moda, de punta fina y con tinta negra. Aprovéchelo, tiene mapa de la red de Metro de la Ciudad de México, para mejor ubicación. Bolígrafo de novedad, bolígrafo a la moda, cinco pesos le vale, cinco pesos le cuesta.

Damita, caballero, aquí les traigo el libro de las tradiciones que se han ido perdiendo. Llévatelo, 10 pesos le vale, diez pesos le cuesta. Cien relatos relacionados con la tradición del culto a los queridos difuntos, historias de la muerte, chistes de la muerte... Diez pesos le vale, diez pesos le cuesta.

Llévate el delicioso cacahuate, la bolsa de papas, los chicharrones. Mata esa hambre. Cinco pesos le vale, cinco pesos le cuesta.

Damita, caballero, hoy le traigo a la venta esta pomada para labios resecos, labios partidos, labios que no se quieren ni ellos mismos. La llevo en los deliciosos sabores de coco, cereza y naranja. Cuídelos, páseles estas suaves pomadas y sentirá cómo a sus labios vuelven la vida. Deliciosos sabores; cinco pesos le vale, cinco pesos le cueeesta.

Uh, uh. Damita, caballero con garganta reseca, garganta carrasposa, garganta ronca, hoy le traigo las auténticas pastillas Halls. Llévelas en los sabores de miel, miel con limón y yerba buena. Refrescarán su garganta. Cinco pesos le valen, cinco pesos le cuestan.

Aquí, damita le traigo el papalote volador para que haga feliz a su niño (de repente un papalote cae en mi zapatilla). Cinco pesos le vale, cinco pesos le cuesta. ¡Mire, mire que bonito, mire cómo vuela! Una auténtica ave. Cinco pesos le vale, cinco pesos cuesta.

Frente al Auditorio Nacional: Damita, caballero, lléveselos son los auténticos binoculares, con los que verá más. Treinta pesos le valen, treinta pesos le cuestan. Los originales, con los que verá más a Norita. Aprovéchelos para el concierto. Treinta pesos le valen, treinta pesos le cuestan.

Hoy descubrí que ando muy obsesionado con el “cinco pesos le vale, cinco pesos le cuesta”. Ya lo escucho a todas horas y de repente, mientras camino por alguna parte de la ciudad, me encuentro repitiendo ese cántico de auténtico, original, novedoso, entusiasta y siempre a la moda, vendedor.

martes, 2 de noviembre de 2010

Fin de semana mortuorio

Como muchos sabrán, la fiesta de veneración a los muertos en México es una de gran arraigo popular. Durante el pasado fin de semana e inicio de esta -días cúspide de dicha fiesta-, visité las ciudades de Santiago de Querétaro, Guanajuato y Morelia. Allí, entre todas las elaboradas y coloridas calaveras que se exhiben, incluyendo las particulares ofrendas a los seres queridos -como pollos asados, frijoles, tortillas de maíz, y una larga lista de gustos-, destaca el personaje de “la Catrina”. Pero la Catrina no siempre estuvo allí. Es por eso que a continuación les comento un poco sobre su origen.



“Catrina” significa literalmente bien vestido o engalanado. La representación de esta calavera comenzó a utilizarse a inicios de la Revolución Mexicana, de la cual se está celebrando el centenario. Fue una expresión popular entre los revolucionarios como metáfora de la clase social alta y terrateniente antes de la Revolución. El propósito era poner en ridículo a las damas de sociedad. Ya en la posterioridad se ha convertido en el símbolo oficial para la muerte venerada el 2 de noviembre.

José Guadalupe Posada, fue el primer artista comprometido de América latina. Durante el periodo de inicios del siglo XX comienza su trabajo como caricaturista. Sus imágenes de calaveras buscaban provocar la risa, el llanto, e incluso el miedo, pero sobre todo informar y agitar el ámbito social y político. Su crónica de los muertos de la burguesía y del pueblo llano mexicano, y su crítica a las clases dominantes y el poder constituyen la inspiración para sus grabados de calaveras.

Pero fue Diego Rivera quien llevó este personaje a la cúspide de la fama en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” (1948). En este mural Diego se dibuja así mismo de niño dándole la mano a Catrina y justo al otro lado de la Catrina se ve a José Guadalupe Posada (1852-1913). Diego le otorgó un papel central a Catrina en el mural y además le agregó varios elementos a la vestimenta como lo son la estola de plumas en forma de serpiente, un cinturón, su bolsa y la leontina[1]

Detalle del mural "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central" por Diego Rivera, 1948.
Hoy día, muchos artesanos y artistas en general utilizan una diversidad de medios para representar a la Catrina. Por ejemplo, algunos la personifican y otros las preparan en esculturas trabajadas con la técnica del pastillaje, algunas pintadas con engobes de colores y otras pintadas con pinturas acrílicas o vinílicas. 



[1] Cinta o cadena colgante de reloj de bolsillo. (RAE, 22da ed.)

jueves, 28 de octubre de 2010

DF

Nada más asomarte por la ventana del avión y ver la ciudad, ya te da la primera clave sobre a qué te enfrentarás en el Distrito Federal: la inmensidad. Ya el martes visité la Ciudad Universitaria; la Biblioteca Central, Filosofía y Letras, hice una ruta del Puma Bus y me moví por toda la ciudad intentando buscar la ansiada habitación. Ayer, por fin la encontré. Tuve la suerte de andar caminando perdido cerca de la Avda. Patriotismo y encontrarme un anuncio por allí. Fui a ver la habitación y encantado. Nada que comparar con lo que llegué a ver el martes después de tanta vuelta en microbuses. La señora Luz, dueña de la casa es un encanto: conversadora, artista, tiene una perrita y su casa es muy colorida. La terraza al sol llena de plantas será una buena base para sentarme a escribir próximamente. Ayer también vi la primera manifestación andando por la calle Madero en dirección al Zócalo. Al salir de comer, no hice más que unirme a la marcha y caminar hasta el Zócalo nuevamente ("Con los huesos de Felipe, nos haremos tamales"; muy apropiado para esta próxima fecha de todos los muertos). Se me olvidaba que en esa comida, justo a mi lado estaba María Teresa, quien al ver que andaba leyendo, se preocupó por pasarme una lista en pequeños papelitos de las librerías que debería visitar, autores mexicanos que debería leer, teatros, museos… A ver qué me espera durante estos tres meses y a seguir buscando personajes tan buenos como estos… 
Biblioteca Central, UNAM.

lunes, 18 de octubre de 2010

De la literatura a la realidad, de MUÑOZ a ALEJANDRO…

Da la casualidad que ayer continuando mi lectura de La guaracha del Macho Camacho, y después de haber leído esta declaración del Senador y miembro del “Augusto Palacio Parlamentario de Puerta de Tierra”, Alejandro García Padilla –Alejandro “es decente y su entraña contundente”–:

“Ustedes no vinieron aquí a reclutarme a mí. Yo vine aquí a decirles mi nombre es Alejandro García Padilla y yo vine aquí a reclutarlos a ustedes”;

me encuentro con este excelentísimo párrafo:

“MUÑOZ MARÍN VIENE, ARREPIÉNTETE: escrito con luminoso spray de letanía. MUÑOZ MARÍN VIENE, ARREPIÉNTETE: como versículo saeteado hasta el mondongo de la conciencia. MUÑOZ MARÍN VIENE, ARREPIÉNTETE: como fulminante te aguarda la cagazón, hermano. MUÑOZ MARÍN VINE, ARREPIÉNTETE: que no viene de Suecia como la Greta ni de París como los bebés. MUÑOZ MARÍN VIENE, ARREPIÉNTETE: que viene de Via Veneto y de Via Condotti donde anduvo historiándose. MUÑOZ MARÍN VIENE, ARREPIÉNTETE: arrodíllate puertorricón.” (pp. 228-229 de la edición de Cátedra que hiciera Díaz Quiñones)

Y es que esta gran declaración de Alejandro García Padilla –Alejandro “es decente y nació inteligente, buena gente, su talento es eminente y su meollo es esplendente”–, sólo auguran el inmovilismo de no moverse, así como para Vicente los bustos de esos “titanes forjadores de la patria puertorriqueña”: Washington, Lincoln y Jefferson eran de cuerpo entero. “Animalo irredento”. Y es que Alejandro García Padilla –Alejandro “es decente y con el pobre es condoliente”– sólo asegurará para el PPD la “propagación y la perpetuación de la tradición continental del latin lover”. Y como extra, “atentará contra la hazañas genitales de Ricardo Montalbán, Fernando Lamas, Porfirio Robirosa, Carlos Gardel, Jorge Negrete, Mauricio Garcés y Braulio Castillo”. ¡Buena suerte en el 2012, Alejandro "Don't Call My Name, Ale-Alejandro"!

Paco, el del ajedrez

“Jugar con lealtad, ganar con humildad y perder con dignidad”
Un birmano en el Retiro

A Francisco, porque hubieras sido el campeón del mundo


Aquel sábado de primavera Paco se fue, como todos los sábados, a La Cabaña del Retiro. Esa mañana estuvo ayudando a su madre en las tareas de la casa, por lo que llegó un poco más tarde de lo habitual. Con su clásica chaqueta de cuero negra, su calva, sus pocos dientes y su tabaco se sentaba a ver qué partida acababa primero para poder jugar. No le importaba si era con reloj o sin él, sólo quería jugar para ganar. Las partidas se iban a acabando y se dio cuenta de que lo estaban ignorando; que no le dejaban entrar a ningún tablero. Ahí empezó la gran pelea de esa mañana primaveral soleada. Durante esa semana le había ganado a todos sus compañeros. Todos se lo echaron en cara. Él se enfureció aún más. “Yo sólo quiero jugar. ¡No le he faltado el respeto a nadie! ¡Sólo quiero que aprendan!”. No podía entender la actitud de sus compañeros de club. Él igual había perdido muchas partidas; habiendo pasado muchas madrugadas de su insomnio estudiando su tablero. Con el tiempo la balanza se fue inclinando y empezó a darle gloria a su club. Pensó que podía llegar a ser un gran campeón, pero terminó en la miseria y el vicio. Ese día volvió a casa de su madre y no se le ha visto más por El Retiro.

En la Cabaña

lunes, 11 de octubre de 2010

¿“Christopher Columbus Day”, Descubrimiento de América, Día de la Raza o Día de la Hispanidad?

«BARTOLOMÉ LAS CASAS, reclutador de la negrada[1] de Tombuctú y Fernando Po, negrada que culea, que daguea[2], que abre las patas a la blanquería de Extremadura y Galicia, blanquería que culea, que daguea, que abre las patas a la tainería[3] de Manatuabón y Otoao, tainería de Manatuabón y Otoao que culea, que daguea, que abre las patas a la negrada de Tonbuctú y Fernando Po: chingueteo[4] y metemaneo[5] y que no tienen dinga tiene porquero de Trujillo[6] y tiene naborí: todas las leches la leche[7]: el trigueño subido de aquí.»

Luis Rafael Sánchez en La guaracha del Macho Camacho, [1976] 2000, Cátedra.





[1] negrada: término despectivo para referirse a un grupo de personas negras. Originalmente aludía al conjunto de esclavos de una hacienda.
[2] daguea: dar con la daga, uno de los términos frecuentes en Puerto Rico para referirse al pene. La daga es una variedad más corta y recia del machete.
[3] tainería: sustantivo creado por Luis Rafael Sánchez, para referirse al conjunto de taínos.
[4] chingueteo: de chingar, fornicar. En Cuba se usa singar. Los términos chichar y clavar también se usan en Puerto Rico para referirse al acto sexual.
[5] metemaneo: de meter mano, en sentido erótico y sexual. En Puerto Rico también se usa en ese sentido el verbo bregar.
[6] porquero de Trujillo: se refiere a los conquistadores españoles.
[7] todas las leches la leche: parodia del título del libro de cuentos de Cortázar, Todos los fuegos el fuego (1966).

El huerto

Mientras caminaba por mi barrio tomé esta fotografía. Enseguida recordé la historia que una vez me hiciera Marcos. Cuando tenía algunos 13 años hizo su huerto casero. Araba la tierra y sembraba lechugas, tomates y ajíes. ¡Qué fertilidad la de aquella tierra! Unas cincuenta lechugas del país cada mes y algunos días. Me contó también cómo las recogía y las lavaba con gran entusiasmo. Después las empaquetaba y se las vendía a su abuelo, un soldado Borinqueneer, para que éste las vendiera en su colmado: “La Casita”. Así sacaba unos cuantos pesos al mes. Aprendió que se vive de la tierra cuando se le trabaja bien. La vida le llevó por otros rumbos y aunque ya ha podido reencontrarse un par de ocasiones con el trabajo de la tierra, simplemente no ha podido ser.
            Esteban todos los años le invitaba a recoger el café de su finca. Y Pedro, al otro lado del océano, le invitó a la vendimia. Sé que algún día volverá.

domingo, 10 de octubre de 2010

Una reseña sobre Usmaíl

Siempre quiso desprenderse de la maldición y misterio que le supuso su nombre. Ese embrujo que le auguraba un mal destino a él y a su isla. Pedro Juan Soto nos guía por la vida de este personaje a través de la historia de Vieques. Usmaíl, hijo de Josefa y del administrador de la P.R.E.R.A, Mr. Adams, busca su identidad marcada por esas mañana en que su madre esperaba a que llegaran las cartas desde la isla grande al Correo del pueblo, sólo para darse cuenta de que Mr. Adams la había abandonado; que nunca le escribiría ni una línea dándole alguna razón. Nana Luisa, la curandera, médica de los pobres, es la que le cría y lo protege de las habladurías pueblerinas (por ser hijo de un gringo), pero Usmaíl sólo ansiaba romper el cascarón, conocerse a si mismo y descubrir el significado de su nombre. Así se va juntando con Guimbo, con los veteranos, y el pescador. Cada uno de esos encuentros lo van guiando en su búsqueda. Con los años, Usmaíl observa con cierta impotencia la invasión a su isla y va acumulando ese resentimiento contra la Marina producto de las expropiaciones de las tierras de sus compueblanos, las violaciones a las mujeres en las noches de fiestas interminables (que casi siempre acababan en reyertas) y sobre todo, por los bombardeos y las prácticas militares que tanto enfermaban a su Nana. Con Cisa, la costurera, tiene una atormentada relación de vida en pareja. Ella le pide que se queden juntos en Vieques, pero su deseo de desprenderse de su carimbo fue mayor. En ese enfrentamiento definitorio de la vida de Usmaíl, logra matar a su pasado: a su madre Chefa (artífice del embrujo), a su padre Mr. Adams, a Guimbo, a la Marina, y a ese pequeño terruño que dios nunca quiso hacer y que ni de ríos proveyó. Lo que significaba Vieques para él se lo llevó en un bolsillo de reloj; era la tierra de la tumba de su Nana. En San Juan se ganó el privilegio de cambiarse el nombre. Salió de la cárcel de Vieques, paró en una cárcel de San Juan; pero, ¿fue libre al fin?
Pedro Juan Soto (1928-2002), autor de Spiks (1957) y Usmaíl (1959).

domingo, 3 de octubre de 2010

Amador y la filosofía de la solidaridad

Amador (Celso Bugallo), al parecer vuelve a la vida después de su trágica muerte en Los lunes al sol. Y es que para él no existía el tiempo. Es este el personaje, que junto a Santa (Bardem), José (Luis Tosar), Lino (José Ángel Egido) y Seguei (Serge Riaboukine), nos enseña que la solidaridad es lo último que se puede perder en momentos de crisis. Fue él quien en el bar profirió muchas quejas ante la miseria y la soledad en que vivía, pero que nunca fueron entendidas. Y fue él, quien le enseñó a Santa su analogía de la amistad (del sindicato o del gremio) y los siameses: “Si se cae uno, se caen todos; y si le dan por el culo a uno, le dan por el culo a todos”. En Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa (2002), se refleja la situación actual de millones de personas desesperadas y que actualmente se encuentran en el desempleo. Ante la adversidad del paro, este grupo de amigos se las ingenia para permanecer unidos. Pero ante todo, por mantener la dignidad ante aquellos que se aprovechan del infortunio de los trabajadores.

            Fernando León de Aranoa nos comenta hoy en El País cuál fue la semilla que dio vida a la elaboración del guión de Amador (a estrenarse este próximo viernes). Un día vino a su cabeza Marcela (Magaly Solier de La teta asustada); en el autobús “cargando sus flores y mirando al cielo”. Recordando sus cursos de escritura de guiones, pensó en descifrar su vida. “¿Para quién son? ¿Las vende? ¿Está preocupada? ¿Por quién?” Esas fueron algunas de las preguntas que Fernando intenta contestar. La trama se desarrolla alrededor de Marcela que durante el verano estará a cargo de Amador, un viejo postrado en la cama. Una historia que puede estar sucediendo ahora mismo en “cualquier barrio de cualquier ciudad”. Por el momento tendremos que esperar por las aportaciones que nos puedan hacer estos dos personajes.

Marcela, en el autobús, con sus flores y mirando al cielo. Fernando cuenta que su inspiración para esta imagen central de la película 'Amador', le vino al ver la fotografía de Rosa Parks sentada en los primeros asientos de aquel mítico autobús.

sábado, 2 de octubre de 2010

Guatemala ante el espejo de Puerto Rico: los casos de experimentación con pacientes y presos

Una vez más los puertorriqueños tenemos la oportunidad de reflexionar sobre hechos de nuestra particular historia y verla reflejada en un país latinoamericano. Un ejemplo sencillo y también reciente que viene a mi memoria, es la ocupación por parte de la Marina de Guerra estadounidense y su eventual salida de los territorios aledaños al canal de Panamá y de la isla municipio de Vieques. Fueron historias particulares y locales que formaron parte de un proceso global mayor de la política imperialista de los EE UU en América latina. Hoy en día, Vieques y los territorios aledaños a la Zona del Canal comparten una serie de problemas relacionados con la contaminación de los terrenos con residuos militares.

            Más allá de los paralelismos de la historia de las intervenciones militares estadounidenses en América Central y el Caribe, se suman a éstas una serie de agravios comunes en nuestra historia latinoamericana.  En  el día de ayer se anunció la publicación de un estudio de la Profesora Susan Reverby (Departamento de Estudios de Género y de la Mujer en la Universidad de Wellesley) que refleja cómo alrededor de 696 personas -entre las que se incluían pacientes de hospitales psiquiátricos, presos y soldados guatemaltecos-, fueron infectadas con sífilis y gonorrea por médicos del servicio de salud pública estadounidense. Los experimentos médicos que se realizaron, de los que los sujetos o sus familiares nunca fueron informados, tenían el propósito de estudiar los efectos de esas enfermedades venéreas y cómo la penicilina podía combatirlas. Según el estudio de la profesora Reverby, en los estudios en Guatemala primero fueron utilizadas prostitutas con gonorrea o sífilis para infectar a los presos o pacientes de manicomios. Cuando se comprobó que fueron muy pocos los hombres infectados, entonces se pasó directamente a la inoculación de los reclusos y pacientes. A la mayoría de los pacientes se les trató con penicilina tras contraer la enfermedad, pero no se sabe si alguno llegó a curarse. Sí se sabe que durante las pruebas uno de los sujetos falleció, pero no están claras las razones de su muerte. La profesora Reverby descubrió estos experimentos cuando revisaba unos informes sobre el Experimento Tuskegee (experimento realizado en Tuskegee, Alabama, EE UU sobre la progresión natural de la sífilis en la población negra cuando no era tratada). Ante estos hechos, la Secretaria de Estado de los EE UU, Hillary Clinton y la Secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, no tuvieron más remedio que ofrecer rápidamente unas disculpas públicas por aquellos experimentos realizados en Guatemala durante los años de 1946 a 1948.


El Instituto Tuskegee (en el estado de Alabama), donde se hicieron las experimentaciones de progresión natural de la sífilis en la población negra de ese estado.

            Cuando estuve leyendo sobre este tipo de experimentación con pacientes y presos, vinieron a mi mente dos casos relacionados con Puerto Rico. El primero, el del infame Dr. Cornelius P. Rhoads, que con el auspicio de Instituto Rockefeller realizó experimentos con células cancerosas en ciudadanos puertorriqueños, trece de los cuales murieron. Este médico fue enviado a Puerto Rico por el Instituto Rokefeller para Investigaciones Médicas (hoy día Universidad Rockefeller) en el año de 1931. Dicho médico, le confesó en una carta a su amigo también patólogo, Dr. Fred “Ferdie” Waldorf Stewart que con el propósito de exterminar a los puertorriqueños había asesinado a ocho personas y le había trasplantado el cáncer a varios más. He aquí un extracto de la carta con dicha confesión:

“The Porto Ricans (sic) are the dirtiest, laziest, most degenerate and thievish race of men ever to inhabit this sphere... I have done my best to further the process of extermination by killing off eight and transplanting cancer into several more... All physicians take delight in the abuse and torture of the unfortunate subjects.

Traducción al español:
(“Los puertorriqueños son la más sucia, vaga, peligrosa y ladrona raza de los hombres que habitan en esta esfera... He hecho mi mayor esfuerzo para promover el proceso de su exterminio al matar a ocho y trasplantando el cáncer a varios más... Todos los médicos sienten placer en el abuso y la tortura de los desafortunados sujetos.”)

El infame, asesino y mal llamado médico, Cornelius P. Rhoads (para muchos de nosotros "Cornelio Rodas", nombre de la personificación que de él hiciera Jacobo Morales).

            La historia sobre la divulgación de esta carta está relacionada con el Dr. Pedro Albizu Campos, a quien llegó la carta a través de un joven nacionalista, Luis Baldoni, quien era técnico en los laboratorios utilizados por los médicos de la Fundación Rockefeller. El asesino había dejado la carta fechada el 11 de noviembre de 1931 en un cajón de su despacho. Cuando esta carta llegó a manos del dirigente del Partido Nacionalista, se envió copia a la Liga de Naciones, la cual no intervino en este grave asunto. De igual forma el gobernador estadounidense de turno, le asignó el caso al fiscal José Ramón Quiñones, quien no formuló ningún caso al médico a pesar de que durante su investigación pudo confirmar la muerte de 13 individuos durante los experimentos.

            Bueno, y si se trata de presos, el mismo Dr. Pedro Albizu Campos fue una víctima de la radiación con propósitos de torturarle después de su encarcelamiento a raíz de la Proclamación de la República en octubre de 1950. El Dr. Rhoads, a pesar de las acusaciones a las cuales había sido sometido en Puerto Rico, en el año 1945 había recibido varias condecoraciones y nombramientos. Entre ellos, La Legión del Mérito, director del Instituto Sloan-Kettering para la Investigación del Cáncer, y asesor de la Comisión de Energía Atómica (CEA) de los EE UU. Es aquí cuando Rhoads obtuvo una posición que a partir de 1950, le daría la oportunidad de tomar las represalias contra el Dr. Albizu Campos por este haber denunciado sus experimentos en la isla. Las conjeturas del investigador Pedro Aponte Vázquez le llevan a pensar que fue el mismo Rhoads el que sugirió el uso de la radiación para la tortura de Don Pedro. Decía Don Pedro sobre dichos ataques:

“Cuando uno recibe el ataque atómico se le hincha todo el cuerpo; cuando uno quiere leer, no lo permiten; le lanzan rayos a los ojos. Bajo ese régimen me han tenido tres años. De este crimen, repito, es responsable el gobierno de Estados Unidos y del mismo han sido víctimas casi todos los nacionalistas. La Princesa es un centro de crimen.” (Texto citado en Aponte Vázquez, Roberto. (1984). Yo acuso: tortura y asesinato de Pedro Albizu Campos. Ponencia presentada ante el Comité de Descolonización de la ONU).

Pedro Albizu Campos enseña sus piernas quemadas a causa de la radiación a la que fue sometido en la cárcel La Princesa en San Juan, Puerto Rico.

            En fin, una vez más, somos testigos de cómo los Servicios de Salud Pública y los organismos represivos de los Estados Unidos intervinieron conjuntamente en diversos países latinoamericanos con el propósito de experimentar con pacientes y presos, tanto comunes como políticos y de guerra.  Ante estos hechos queda demostrada la noción de entender al latino, caribeño y negro como un ser inferior e indigno de merecer el mínimo respeto a su vida. En el año 1994, bajo la administración del presidente William J. Clinton, se hicieron públicos unos informes que afirmaban que se habían llevado a cabo experimentos con radiación a prisioneros y que Albizu Campos fue uno de ellos. Espero que algún día de estos el gobierno de los Estados Unidos además de pedir perdón se digne en recuperar y promover la memoria histórica de estos hechos. Además, que se brinde una justa compensación a las víctimas.  Con la desclasificación de los documentos se ayudaría a la clarificación de los casos, la adjudicación de responsabilidades y abriría la posibilidad de que los interesados pudieran estudiar y hacer público el alcance de dichas políticas de agresión.

                Aquí también les dejo este interesante vídeo, en el cual Corbett Report analiza e investiga las intenciones "filantrópicas" de ciertos millonarios (entre ellos Bill Gates, Oprah Winfrey, Warren Buffett, Michael Blommberg, etc) quienes continuamente se reúnen en secreto para financiar proyectos  motivados supuestamente por la empatía hacia las necesidades de los sectores desfavorecidos. Además, en este vídeo se menciona cuáles fueron los inicios de la Fundación Rokafeller (encargada de financiar el proyecto de Rhoads en Puerto Rico), y sus vínculos con el proyecto sobre el control de la población, Eugenics. A lo largo del mismo, además del caso de Cornelius Rhoads, se hace mención a otros médicos que estuvieron vinculados con la fundación y con dicho proyecto como Alexis Carrel e Hideyo Noguchi


viernes, 1 de octubre de 2010

Don Domingo

Bermúdez Fernández, natural de Forgosa, Grandas de Salimes en Asturias. Había vivido y trabajado muchos años en América; Brasil y Argentina fueron sus destinos. Ahora vive solo y trabaja su tierra. Cuando baja al pueblo a cobrar la pensión, de una vez agota su día en los bares. Allí le conocí yo. Por más que le explicaba que era de una isla que se llama Puerto Rico, la más pequeña de las Antillas Mayores, se echaba una carcajada y me decía: “Tu, tú eres de Madrid y eres más majo que Zapatero”.

            No me quedó más remedio que seguirle la corriente. Me invitó a una copa de vino, yo le invité a otra, vimos el fútbol y terminó contándome sus amoríos con las mujeres brasileñas. Me hice tomar una foto con él y yo proseguí mi duro camino.



            No sabía leer, pero de todos modos junto a la foto, le envié una carta a su extraña dirección. (Recuerdo que en el correo me pidieron el código postal). “A ver si llega” me dijeron. La carta no me fue devuelta. Supongo que llegó a su destinatario, y espero que algún vecino o amigo de algún bar se la haya leído. A cambio sé que le habrá contado sobre sus aventuras en el puerto y sobre aquella brasileña llamada Mar, que nunca olvidó.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Julia y Miguel

Todavía tenemos sus vasos y platos. Es una vajilla blanca, con líneas grises y rosas rojas y azules. La mesa redonda en la que escribo alguna vez también fue de ellos. Ella siempre llegaba de improvisto en horas mañaneras. Era todo un escándalo; Perrita le ladraba, ella se encolerizaba e insistía en tocarla, su perro entraba a la casa –y más ladraba Perrita- a olfatear todo, la colilla de su cigarro iba cayendo sobre la recién estrenada loza… Nos hacía de corrido algunas 3 ó 4 preguntas. A todo le contestábamos que sí, aunque a decir verdad la mayoría de la veces no entendíamos de qué hablaba. Era todo un evento cuando se escuchaba el timbre y por la puerta aparecía Julia. Cuando se iba de repente (después de haber recopilado suficiente información), todo volvía a la normalidad. ¡Qué silencio! Ese lapsus de algunos minutos era como una irrupción de otra dimensión.



            Miguel siempre paseaba a Troy. Anhelaba poder cambiar su cacharrín por uno nuevo. Las reformas al piso hicieron añicos su sueño. A él, le podías hablar todo lo que quisieras. Podías gesticular, abrir bien los labios; te contestaba con algún sonido o seña y seguía andando. Siempre que miraba a Julia, se volteaba y como que nos decía: “No le hagáis caso. ¡Está chalá’!”.

            Recuerdo aquellos días por Getafe. Se nos ocurrió rentar un piso sin agua ni luz. Era lo que había. En lo que culminaban la obra, íbamos al hostal Colón un día sí y otro no. Allí vimos con asombro la botella que tenía aquella pegatina extraña con el Generalísimo; todo un caudillo. Por aquellos días, Getafe fue nuestro pueblo y no hubiera sido igual sin los dos miembros honoríficos de la Asociación de sordomudos.

lunes, 27 de septiembre de 2010

29-S: Dos visiones sobre la huelga desde la “ciencia” política

Este próximo miércoles, 29 de septiembre está convocada la huelga general en todo el estado español. La recién aprobada reforma laboral fue la chispa que dio paso a la huelga como mecanismo de presión de los trabajadores. El gobierno prefirió supeditar el diálogo entre la patronal y los sindicatos a las exigencias del FMI y la UE. Los ajustes no son para nada nuevos (en América latina, por ejemplo se llevaron a cabo parte de estas “recetas” durante la década de los ’90). La reforma laboral en el caso español contiene medidas como las disminución de sueldos, el abaratamiento del despido, congelamiento de pensiones, medidas de privatización en el sector sanitario, recorte de los gastos sociales, subida de impuestos no progresivos, alargar la edad de jubilación, entre otras. Aquí y aquí se pueden leer dos ejemplos de manifiestos de movilización en los que se explican otras medidas y cuáles son sus propuestas de los sindicatos ante las mismas.

            Más que discutir los motivos y las exigencias de la huelga general, pretendo presentarles un debate que tuvo lugar en dos periódicos de gran difusión. La primera columna la publicó el profesor Fernando Vallespín en El País y la tituló La huelga zombie (17-IX-2010). La contestación a este artículo fue publicada en el diario Público por el profesor Vicenç Navarro y la tituló Los sindicatos llevan razón (23-IX-2010). Ambos profesores de ciencia política debaten sobre dos visiones hacia la huelga general. El primero, claramente alineado con la postura oficialista del gobierno; el segundo, en defensa de la izquierda y el sindicalismo.


            Vallespín afirma que la izquierda se ha quedado sin voz propia y que no ofrece alternativas ante la crisis. Además, afirma que la izquierda se ha limitado a “demonizar a los mercados, a la codicia capitalista y al populismo de derechas, sin ser capaz de cartografiar los nuevos tiempos”. Por último, afirma que la huelga dejará las cosas tal como están y es más, si triunfa, empeorará la confianza en el país.

            Navarro, por otra parte piensa que más allá del determinismo económico global (por pate de entidades como el FMI o la UE), los estados aún no han desaparecido y mucho menos su capacidad de actuar. Para él (y en eso concuerdo), no es cierto que los sindicatos se hayan quedado sin propuestas. Desde la izquierda sí se han propuesto alternativas para cada política neoliberal. Un ejemplo de ello es que en vez de haber gastado millonarias sumas de dinero en la banca y en las cajas, se debió invertir con el propósito de hacer cajas y bancos públicos que facilitaran el crédito.

            Creo que los sindicatos, como en Puerto Rico, han actuado en este caso a destiempo (en eso tendría que concordar con la crítica de Vallespín). Creo que pudieron realizar estas medidas de presión antes de que se aprobara la reforma laboral, demostrando así, de forma contundente que desde la izquierda y las fuerzas sindicales se cuenta con verdaderas alternativas a las del capital financiero y las derechas europeas.

Dos personajes de mi barrio

Son muy diferentes, mas los une su pasión por la cerveza Mahou y por la soledad. Uno pasea el sábado por la noche. Va con su cerveza en mano a pasear a su Carlino. La noche está enfriando, pero él ya ni lo siente. Es como si para él aún fuera verano; lleva pantalón corto y una camiseta. Mi perrita con su habitual entusiasmo saluda a su Carlino. Yo no puedo hacer menos con el tipo (aunque lo del fondillo, obviamente no nos va). Le saludo y me responde el “Buenas noches”. No es la primera vez que lo veo. Siempre va solo, aunque no tanto como el que pasea el domingo por la noche. Ya mucho mayor, a este señor lo acompaña una bolsa con un periódico. (¿Ves? No soy el único que se empeña en leerlo a estas horas). Va de traje; pantalón y camisa a filo, corbata y pinche, y un elegante saco cruzado. Camina de forma solemne, se sienta en la banqueta de la plaza, allí frente al tiovivo que en la tarde estuvo repleto de niños gritones. Abre su lata de cerveza. Mira al cielo, pero no hay estrellas en Madrid. Nunca conoció a su hijo, pero lo siente cerca.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Carancho

Es, según la RAE, un ave del orden las Falconiformes, de medio metro de longitud y color general pardusco, con capucho más oscuro. Se alimenta de animales muertos, insectos, reptiles, etc. Vive desde el sur de los EE UU hasta Tierra de Fuego.
            Después de conocer la primera acepción de carancho, me animé a ver la película homónima recién estrenada en las salas madrileñas. Bajo la dirección de Pablo Trapero, Ricardo Darín y Martina Gusman nos introducen al mundo de los chanchullos de los accidentes de tránsito en Buenos Aires. La cifra de 22 muertos al día en todo el país sostiene un negocio de indemnizaciones que produce grandes ganancias a los bufetes de abogados. Sosa (Ricardo Darín) es uno de los buscapleitos –de esos que van entregando tarjetitas de presentación en el hospital, funerarias y hasta en el mismo suelo donde está tendido el accidentado–, y Lujan (Martina) es la médico recién graduada que tiene que aceptar esos turnos de guardia en los que los accidentados por la madrugada parecen ser los únicos pacientes.
            Como bien dice Javier Ocaña, Trapero utiliza unos planos que encuadran los rostros de manera que expresan la corrupción y las ansias de escapar de tanto lío. No da espacio ni tan siquiera para que se vea la ciudad. La misma se logra percibir más bien a través de los rostros y por el sonido. Al principio, Sosa parece un tipo normal; un abogado que lleva casos de reclamación contra la aseguradoras. Pasamos a admitir lo de carancho en el momento en vemos cómo es que se rompen las rodillas con un martillo.
Lujan y Sosa viendo a los autos pasar la luz roja.

            Sosa mete a Lujan en el mundo del chanchullo de los accidentes planificados, el cobro a las aseguradoras y los bufetes que se enriquecen. Intentan salir de él, lo que da paso a la tragedia provocada por el amor. En los últimos momentos estos dos personajes inmersos en un drama social bastante complicado logran que aumenten tus palpitaciones y te dejan la posibilidad de configurar tu propio final.