sábado, 17 de diciembre de 2011

De los ‘periódico-listos’ y su alianza con los destructores del ambiente


Sólo cuando
el último árbol esté muerto,
el último río envenenado
y el último pez atrapado,
te darás cuenta de que no
puedes comer dinero.
Sabiduría del pueblo y un mural en el RUM

            El viernes, 16 de diciembre de 2011 El Vocero de Puerto Rico publicó un artículo titulado La isla del no. El mismo complementó su titular de portada que podía leer: La Isla del no:‘Ambientalistos’ se quejan hasta de los molinos. Pero además de complementar dicho titular e intentar ridiculizar al pueblo que lucha, el artículo es una reiteración de la alianza entre el capital que destroza y roba la tierra puertorriqueña y los medios de comunicación corporativos.


I
            El jueves, 14, en horas de la mañana, un grupo de jóvenes entró a los terrenos agrícolas donde se pretende instalar alrededor de unos cuarenta molinos de viento. En un acto de desobediencia civil, los jóvenes impidieron, con sus cuerpos, que la maquinaria pesada, que se prestaba a realizar labores relacionadas con dicha instalación, pudiera continuar su paso. Por este motivo la Policía de Puerto Rico decide arrestarles y radicarles cargos por incumplimiento del Artículo 208a (conocido como el “Anti Tito Kayak”). Dicho cargo fue desestimado el viernes, 16. De todos modos la portada y el artículo ya estaban listos desde horas de la madrugada. 



II
            El mensaje que busca transmitir dicha portada y artículo podríamos debatir que es el siguiente: en Puerto Rico hay un sector que “protesta por todo” y hasta por cosas que son “verdes” y en beneficio del ambiente.
            Ahora bien, analicemos primeramente el asunto de la protesta. No se trata de protestar profesionalmente y con consignas sin sentido, sino que se trata de cuestionar la viabilidad de dicha instalación en terrenos agrícolas; así sea de una cuerda o quince. Dichos terrenos son importantes para la decadente producción agrícola en el país y no podemos permitir que la empresa Pattern Energy haga negocios con la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) en detrimento de nuestro sustento alimenticio; tan dependiente de la importación mediante el transporte marítimo. Y si hay que recurrir a la protesta y a mantener constante y firme un NO, pues es la única manera de vencer y cuestionar las concepciones de “progreso” que nos quieren vender. Como dice una comunicación de La Nueva Escuela, la ciudadanía: “tiene derecho a preguntar, reclamar, manifestarse y buscar la paralización de proyectos rodeados de tantas interrogativas.
            Por otra parte, observamos cómo se escudan detrás de la etiqueta de energía “verde” para ridiculizar a los que protestan y cuestionan. El asunto con dicha etiqueta es que hasta las compañías petroleras, automotrices, de computación, los gaseoductos y hasta la armamentística ahora quieren ser “verdes”. Un día quizás nos vendan una guerra imperialista “verde”. A los grandes intereses del capitalismo no les importa cambiarse de etiquetas, con tal de sobrellevar sus crisis. Así es que, por ejemplo, surge en el discurso mediático el manejo de este tipo de etiquetas y de otras que presentan al capitalismo como un sistema que puede ser bonachón.

III
            Más hay que recordar que en Puerto Rico sí necesitamos renovar nuestras fuentes de energía. El petróleo escasea ya y será uno de los motivos del colapso capitalista. Es por eso, que es deseable que sean autoridades de poder popular, las que estudien, planifiquen e implementen este tipo de proyecto relacionados con la energía eólica. No se puede pretender, a la cañona, que la empresa Pattern Energy obtenga un contrato por veinte años con la AEE por más de 350 mil millones de dólares. Lo más probable es que ellos harán la inversión necesaria, pero no es para reducir los costes de luz, sino para obtener ganancias de dicho contrato. Y todo esto, para colmo, sin haber presentado al público el verdadero impacto de las fuerzas del viento en el movimiento de las turbinas y la producción de energía. ¿Será este otro proyecto “verde” como el del traspaso de tierras agrícolas experimentales de la UPR para la construcción de urbanizaciones o centros comerciales? ¿Si el viento no es suficiente se convertirán en un monumento a “mediocridad”?


IV
            En fin, vemos cómo la protesta en nuestro país se intenta criminalizar y ridiculizar. Los titulares de los medios corporativos de San Juan (los ‘periódico-listos’), en un achaque de creatividad o de obediencia a los grandes intereses, muestran su descarada parcialidad hacia los intereses de la Pattern Energy. Los ambientalistas (y anticapitalistas) dicen sí a la autogestión de la energía, dicen sí a la responsabilidad con las tierras fértiles y dicen sí a la propiedad pública de los recursos energéticos. Los medios de comunicación y el capital privado siempre son los que dicen no. De todas, formas se toman el atrevimiento de proyectar a la “isla” como una del “no”.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La CELAC y la unidad de las organizaciones independentistas en Puerto Rico


“Sin embargo parecía
que todo se iba a acabar
con la distancia mortal
que separó nuestras vidas.
Realizaron la labor
de desunir nuestras manos
y a pesar de ser hermanos
nos miramos con temor.”
P. Milanés

            Lo poco que se ha comentado en los medios de comunicación digitales en Puerto Rico, sobre la CELAC y su reunión fundacional, ha estado limitado a la no invitación de una misión observadora y a la exigua discusión sobre el colonialismo estadounidense en la isla.[1] Ante estas dos vertientes sobre las que ha girado el análisis de la noticia, presento este escrito con algunas reflexiones del porqué de los dos hechos mencionados.
            Sobre lo primero, cabe recordar que Puerto Rico no fue invitado a esta reunión fundadora por una razón obvia: porque es una colonia de los Estados Unidos. Eso lo sabemos muchos en el país. Por eso muchos pasaron a preguntarse el por qué entonces no invitaron a una misión observadora de los promotores de la independencia de Puerto Rico. El problema, en ese caso, es que no es difícil imaginarse el curso que hubiera tomado la eterna garata entre diferentes organizaciones independentistas por autodenominarse los “auténticos” representantes del movimiento de liberación nacional y todas las revoluciones que se harían después de la misma.
            En segundo lugar, la única mención que se hizo del “caso de Puerto Rico” fue durante la alocución del Comandante Ortega, presidente de la República de Nicaragua.[2] Muchos y muchas se quejan porque fuera Daniel quien lo mencionara. Desde el punto de vista de algunos en Puerto Rico, él asume posturas retrógradas que no ayudan en nada a la consolidación de una revolución social y política en su país. Estoy de acuerdo con muchas de las críticas a Daniel y al FSLN. Habría que preguntarnos, ¿quién entonces queríamos que lo dijera? De seguro Chávez, Raúl y Pepe también son criticables. Pero, ¿estamos en capacidad de exigir? Y es que además Daniel no habló sobre cómo habría que prohibir el aborto o sobre cómo habría que pactar con la Iglesia para alcanzar la independencia del país. No hace falta que Daniel abogue por ello. Para eso tenemos al gobierno y a las iglesias atentando contra los derechos civiles en nuestro país a diario.
            Entonces, a Daniel no le podemos achacar las culpas sobre nuestra incapacidad de liberarnos y mucho menos sobre querer imponer los lineamientos de la futura revolución socialista en Puerto Rico. Él simplemente habló sobre la necesidad de que Puerto Rico forme parte de la comunidad de estados independientes de América Latina y el Caribe. ¡Nada más! Cada cual con su arrebato sobre si queríamos que viniera el mismo Cristo a la reunión de CELAC a hablar de la independencia del país o no. Claro que no quisiéramos que fuera Pinochet o Hitler quiénes se expresaran a favor de la independencia de Puerto Rico. Pero es que los apoyos de Daniel y del FSLN podrán ser criticados por lo que consideremos sus errores, pero jamás serán de la calaña fascitoide-imperialista (sí queserán retrógradas, conservadores, machistas, que no es que sea poca cosa) de aquéllos, sino que son producto de la constancia de la solidaridad hacia nuestro movimiento.[3] A mí por ejemplo, me hubiese gustado que hubiera sido Raúl (y mucho más Fidel; quien como dijera el chino, era el que debería estar ahí), pero de seguro a muchos le hubiera parecido un apoyo también cuestionable. Pero, ¿si hubiera sido el pinochetista Piñera?
            A mí no me cabe la duda de que, si no todos, casi todos los que estaban allí apoyan la eventual incorporación de Puerto Rico a esta comunidad. Desde diversas interpretaciones quisieran que Puerto Rico formara parte de sus propios ejes, pero no hay que olvidar que estos han sido puestos en segundo plano, al menos momentáneamente, para echar a andar esta reunión. Pero en todo caso, es a nosotros a quiénes nos tocará incorporarnos a los ejes que nos correspondan en aras de proteger nuestra revolución independentista y socialista. Serán muchos los esfuerzos que tendremos que hacer para vencer los obstáculos que vendrán por parte de nuestra propia oligarquía y sectores de la burguesía aliadas del imperialismo. Los problemas en todo caso no vendrán porque Daniel cometa errores en Nicaragua (políticos y personales, que de por cierto son -y repito- de una magna gravedad).
            Ya para culminar, y proponiendo una crítica a diversos movimientos, sobre los dos puntos que propuse al inicio del escrito: la no invitación de una misión observadora y la mínima mención de Puerto Rico cabría cuestionarnos lo siguiente. Primero, ¿habrá que continuar con los esfuerzos que años tras años se realizan para que el Comité de Descolonización de la ONU apruebe la ya famosa resolución que nunca llega a la discusión de la Asamblea General? Algunos también se acordarán del famoso Congreso de 2006 por la Independencia de Puerto Rico en la Ciudad de Panamá. ¿Qué resultados se han reflejado de ese esfuerzo de la reunión de los aliados (y de otros que no lo son) del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en la región? El esfuerzo con aquellos partidos (mayoritariamente los socialdemócratas) no resultó en nada que no fuera más allá del apoyo de los propios partidos. Por ejemplo, de qué sirve el apoyo de la UCR de Argentina (si lo que necesitamos es que Cristina hablara; lo que también, sin duda hubiera sido criticado por algunos). Si queremos que los presidentes hablen (me pregunto si, ¿es lo que queremos?) lo que tenemos que hacer es hablar con los jefes de Estado y de Gobierno de la región.[4]
            La ONU es y debe ser un frente. Los esfuerzos que puedan hacer cada partido o grupo son otro. Pero, ¿acaso no podremos ser capaces, al menos estratégicamente, alguna vez al menos llamar la atención con un esfuerzo propio –que no sea que Chávez, Cristina, Ortega o Piñera digan algo o no–, como lo pudiera ser el III Congreso Pro Independencia, que aglutine a todas las organizaciones e individuos que estaríamos en el esfuerzo de una constituyente de nuestra república? Mientras no seamos capaces de aglutinar y de comprender que de camino a la revolución muchos se quedarán agotados y conformes con la república neocolonial y otros seguiremos hacia algo nuevo, no podremos avanzar en esta dirección. Pero en todo caso, anduvimos juntos hasta un punto. Ese punto ahora debe ser, incluso, imitar la misión de Albizu Campos por toda América Latina, el Caribe y los Estados Unidos recabando apoyos solidarios. Esta misión debe ser producto de una confluencia entre las organizaciones independentistas del país, en la cual nos aprestemos, incluso, a romper el bloqueo que Estados Unidos impondría para que diferentes delegados de otros países lleguen a ese III Congreso.


[1] Es necesario hacer hincapié en que medios alternativos como la estación radial WPAB 550 AM en Ponce, el periódico Claridad y otros han llenado le hueco informativo y de análisis que han dejado los medios corporativos de San Juan.
[2] Ver Ortega: Muy pronto Puerto Rico se incorporará a la CELAC por Tele Sur en http://youtu.be/mdOVZuSUtk4
[3] Para prueba de ello cabe leer esta carta que ese mismo día le escribiera nuestro héroe nacional, Rafael Cancel Miranda. Ver: Gracias, comandante Daniel Ortega en http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=14F6DEBEAF9DA57233321A709DDCEE68
[4] Para lograr esto, en mi opinión, tendríamos que aglutinar una gran cantidad de movimientos sociales, organizaciones político-militares, partidos políticos, individuos… que quieran formar parte del III Congreso Pro Independencia y así tener una representación delegada que obedezca (y no mande); que se encargue de establecer los contactos necesarios para lanzar al Congreso como representante del movimiento de liberación del país ante los jefes de Estado y de Gobierno que conforman la CELAC.

lunes, 21 de noviembre de 2011

El militarismo “inteligente” contra el crimen: una propuesta de la mal llamada “seguridad ciudadana”


Breve reacción a la nota publicada en la edición digital de El Nuevo Día del lunes, 21 de noviembre de 2011, titulada García Padilla reitera su llamado a activar la Guardia Nacional.
            Una vez más salen a relucir las contradicciones discursivas de los politiqueros del patio; en este caso Alejandro García Padilla, candidato a gobernador de Puerto Rico. En su gira mediática para dar a conocer su “plan” contra el crimen, ha dicho que se debería activar de manera “inteligente” a la Guardia Nacional en los puertos, aeropuertos y costas del país para intervenir con la entrada de armas ilegales y drogas a Puerto Rico. Es una lástima que el presidente del PPD no sepa que la jurisdicción de todas las áreas que resaltó recaen sobre las autoridades federales: puertos, aeropuertos y costas. Aunque en todos hay presencia de las autoridades del ELA, las políticas, procesos y mecanismos a seguir se deciden en el Congreso de los Estados Unidos.
            Pero, saliendo del asunto del estatus —relevante y cargado del sentido práctico de lo que es el imperialismo estadounidense y su implicación en el control del tráfico de armas y drogas en la actualidad isleña—, paso a repasar otras vertientes de su discurso. Primero, la calificación de “inteligente” al uso de la Guardia Nacional. Nuevamente se quiere ir allanando el terreno para una eventual intervención de este cuerpo militar del Ejército de los Estados Unidos en un asunto en el cual cuya participación, más que probado está, no es eficaz.[1] Además, volviendo irremediablemente al asunto del estatus, pareciera que García Padilla pretende hacerse el iluso de calificar a las autoridades federales como inocentes en toda la problemática del tráfico de las drogas y las armas. Y es que los EE. UU. de América, tanto sus dirigentes políticos, como gran parte de su sistema económico y político, dependen de la decadencia social que resulta del tráfico de estos males.
La intervención militarista en un problema social no puede ser clasificada de “inteligente”. El problema fundamental de este discurso es que se sigue amparando en los presupuestos de la “seguridad ciudadana”, en los que hay que proteger a un sector de la población —los ciudadanos— de otro sector que no merece la pena poner el esfuerzo en ellos porque simplemente no han “aceptado las reglas de convivencia” —los no ciudadanos—. En este discurso maniqueo, los perjudicados de siempre son las comunidades marginadas, los pobres del país y los que el sistema económico ha dejado de lado porque “ellos se lo han buscado”.
            Su discurso trillado y repetitivo sobre atacar la oferta y la demanda de las drogas y las armas cae ya en lo ridículo. En Puerto Rico, más que policías y militares en las calles —o en el aeropuerto, como si no los hubiera ya— hace falta una revolución social y política que nos lleve a replantear nuestros esquemas de convivencia. Son muchas cosas de las que podríamos hacer mención, mas se hace pertinente volver a enfatizar las siguientes: el sistema de instrucción y la formación de los individuos debe prescindir de los presupuestos del capitalismo imperante en el sistema mundial. Poner nuestro esfuerzo en la instrucción pública, gratuita y de calidad sería un modo de empezar a cambiar las cosas. Ese dinero, que no de forma inocente, se gasta en los presupuestos de los gobiernos para la industria policial-militar, podría pasar a engrosar un proyecto de gran escala de cultura, educación y deporte.[2] Debemos formar ciudadanos para el país que queremos, donde el deporte y la cultura nos remitan lo mejor de la ciudadanía; no la producción infinita, el consumo y el vicio. El sistema capitalista forma consumidores. Hoy día el éxito se mide por el dinero, por los aparatos que consumimos y no por nuestro empeño para formar parte de un colectivo social. De ahí que cuando el miedo se ha apoderado de nuestra vida diaria, cuando ya no somos capaces de mirar los ojos del otro y la otra por temor y cuando ya los niños y niñas, jóvenes desencantados y ancianos hastiados no desean estar en su entorno, un fallo grave ha ocurrido.
            Por otro lado, y para acabar, el juego del sistema político que se autoprotege de los cambios que anhelamos la mayor parte de los puertorriqueños debe ya ser debatido sin tapujos por todos y todas. Tenemos que aprender del otro y la otra, de sus experiencias, de cómo podríamos mejorar la convivencia. Los malotes de la droga no se matan en ninguno de los tres lugares que mencionó García Padilla; se matan los muchachos porque les vendieron un sueño de cartón. En Puerto Rico hay un sistema oligárquico de partidos y económico que se protegen a ellos mismos y que no cumplen el rol que su propia retórica bonachona e infantil le ha asignado. Aspiramos a un cambio donde la democracia sea una palabra que cobre sentido, más allá de la falacia electoral de los cuatro años y donde no nos vendan sueños de empresas militaristas porque eso sólo empeorará las cosas.


[1] Aquí pues, con las posturas en torno al uso de las FF. AA. Para asuntos de orden social, observamos que quienes se presentan como corderos, cuando desentrañamos su discurso es similar al de la elite de la derecha neoconservadora en el país. Por tanto, ambos partidos, con posibilidades de dirigir el gobierno, son el juego de una misma facción clasista e interesada.
[2] Aunque parezca una añoranza lejana, para mí la referencia y el ejemplo sigue siendo la gran campaña alfabetizadora de 1961 en Cuba. Hoy en día podríamos tener a miles de profesionales, técnicos, y maestros de los oficios que, con una renta básica, se esmeren por ir a donde haga falta y donde el sistema haya dejado rezagados, para enseñar a pintar, música, matemáticas, deportes, ciencias, entre otras miles de cosas.


lunes, 7 de noviembre de 2011

Algunas falacias discursivas de la presidenta de la Cámara de Representantes


            Con la publicación de los datos de una encuesta de El Nuevo Día sobre la evaluación ciudadana del desempeño de la Asamblea Legislativa, vino el mar de reacciones. Una de las más llamativas, también reportada en dicho diario, es la de la presidenta de la Cámara de Representantes, Jenniffer González.[1] Recurriendo a técnicas discursivas cargadas fraude, la representante González, una vez más, pretende concebir una opinión pública llena de engaños.
            Primero, ella parte de un análisis en el que los ciudadanos terminan expresando su “frustración […] con todos los políticos” a causa del factor económico. Esto simplemente es un derroche de simplicidad; propia de quien subestima la capacidad analítica de la ciudadanía. Su explicación es una que busca racionalizar toda la vida política vinculándola al elemento económico. Si bien es cierto que la economía ocupa una parte importante de nuestra vida política, no deja de ser significativo el reconocimiento de otras áreas en el manejo de la misma, como son: los modos de trabajo, la presentación y el debate de ideas (de la ideología) en su carácter sistémico, la comunicación y los canales de los diferentes tipos de representación (autorización, la rendición de cuentas, la descriptiva, la simbólica y la sustantiva).[2] Su esquema, para colmo victimista, la lleva a concluir que ellos —los políticos— son los que pagan las consecuencias “de tener una economía que estaba en picada y que ahora se está levantando poco a poco”. La representante, con su análisis de los datos, no da a entender (y no toma en consideración otras vertientes de análisis) lo que puede haber de implícito en todo esto. La gente no está sólo frustrada con los políticos, sino que también lo está con un sistema que constantemente cae en una “crisis” cíclica para que los dueños del capital se hagan más ricos, mientras los políticos protegen sus intereses con los supuestos ajustes y “medicinas amargas” que termina pagando el resto de los mortales.
            Pero su nauseabunda retahíla de excusas baratas no llega hasta ahí. Prosigue con un ataque frontal a la ciudadanía. No siendo el colmo su retórica carente de contenido, recurre a recriminarle al pueblo por una supuesta ignorancia, su falta de entendimiento y conocimiento. Cito: “y es que esas medidas que se han tomado el pueblo no las entiende”. Prácticamente, ella asume una postura de sabia ante el pueblo “resentido”. Su discurso asume una postura desde el pedestal del conocimiento y su arrogancia implícita. Ella sí las puede entender, pero el pobrecito pueblo es incapaz y por lo tanto, no entiende lo que el conjunto de sabihondos hace en la magna Asamblea Legislativa. Ella cree que el pueblo sólo es capaz de entender el idioma del dinero —“cuando hay dinero, cualquiera gobierna”— e incapaz de entender que el sistema económico-político está es una etapa de adaptación de supervivencia, en la cual los ricos se siguen beneficiando a costa de la alianza interesada de políticos y oligarcas. Como ejemplo de ello podemos reflexionar sobre cómo en la Unión Europea se sigue especulando con el bienestar del pueblo de los países de su propia periferia para entender la crueldad del sistema capitalista y su proceder inhumano.
            Para culminar, la representante sigue creyendo que mediante la fe se cambian las cosas en el proceder de lo económico-político. Cito: “[…] pero yo tengo fe en que van a seguir cambiando y mejorando según se vaya viendo el resultado de las iniciativas que se han levantado”. O sea, que por su fe, todos nos tenemos que sentar a esperar a que las cosas cambien. Aquí se puede observar otra muestra de cómo la religión, con su discurso inmovilista sobre la vida política, promueve la inacción y a vivir de la fe que se tenga. Después pretenden darnos lecciones sobre cómo se separa la religión de los asuntos del Estado y el gobierno. En fin, tenemos que demostrar que las ciudadanas y los ciudadanos somos seres pensantes y que tenemos la capacidad de demostrar cuál es el sentir respecto a los políticos y a la política en general, sin necesidad de que se nos interprete meramente como consumidores o se nos tilde de no entender. ¡Entendemos y actuamos individual y colectivamente, no como consumidores!


[1] Ver: Muñiz García, A.Y., Legislatura carga con la frustración del pueblo, El Nuevo Día, http://goo.gl/G2PT7.
[2] Ver: Pitkin H. (1967) The Concept of Representaron.

viernes, 28 de octubre de 2011

Ante el cierre del Departamento de noticias de Radio Universidad


            Una vez más, la administración de la Universidad de Puerto Rico (UPR) recurre a la obcecación contra un medio alternativo de comunicación, que es parte del desarrollo integral de la universidad y es más que una contribución a la comunidad. Más bien, es una muestra de que lo que se produce en la UPR es un bien que no le debe pertenecer a un sector intelectual privilegiado, sino que es de todos los puertorriqueños y puertorriqueñas. Observamos que, recurriendo a la lógica capitalista del mercado, los administradores de la UPR que incidieron en esta decisión, alegan que la sección informativa confrontaba problemas de audiencia.[1]
            Esto se ve en un marco en el que también otra publicación alternativa, el periódico Diálogo, ha pasado por una reestructuración que ha incluido despidos de sus puestos directivos ante aparentes reformas venideras. Parece haber sido el principal elemento de molestia de los administradores de la UPR que, durante la pasada huelga, este foro ofreció sus páginas para el debate crítico constructivo y destructivo sobre lo que estaba sucediendo en los 11 recintos.
            Desde los centros de poder en la UPR, no sólo se sigue abogando por el desmantelamiento caprichoso de dicho centro educativo, sino que se quiere desmantelar toda una infraestructura que provee de información crítica contra esos mismos sujetos de poder en la sociedad y la estructura de educación pública. Para colmo, después serán capaces de darnos sermones sobre la libertad de expresión y el derecho a la información. Muchos harán referencia a que la gente ya no escucha este tipo de secciones informativas, que no lee ese tipo de publicaciones y que prefiere estar de chistes y chismes todo el rato en sus carros (en los que tristemente muchas puertorriqueñas y puertorriqueños tienen que pasar más tiempo que en sus casas).
            Este tipo de argumentos, como al que hago mención, sólo tiene su fundamento en un prejuicio de subestimar al radio escucha y al lector y lectora del país, aludiendo que no le interesa recibir información de calidad. Justificándose en una modernidad/postmodernidad rápida, desarrollista, ligada al crecimiento infinito y alejado del compromiso se tiende a lo superficial. Por una parte este tipo de argumento puede que tenga razón en cuanto a la audiencia y lectores. Es poca la gente que escucha y lee este tipo de medios. Pero, ¿acaso esto significa que no les interesa o que prefieren las programaciones cada vez más superficiales? ¿No será que desde el espacio público no se fomenta y educa críticamente a favor de este tipo de medios de comunicación? Como comenté al inicio, las respuestas que nos dan son siempre las ligadas al sistema de consumo capitalista. Si no se escucha es porque no sirve y por lo tanto, hay que dejarse llevar por la corriente del mercado, dirán.
            Sin embargo, a nadie se le ocurre aumentar la cobertura de las frecuencias de Radio Universidad, a nadie se le ocurre distribuir mejor el Diálogo y a nadie se le ocurre legislar sobre los medios de comunicación. Claro, esto último por dos razones. Primero, porque el poder legislativo no nos da para ello y segundo, porque si lo tuviéramos ya muchos alarmistas alzarían su voz de denuncia (en estos momentos silenciada) contra el supuesto control totalitario de los medios. ¿Por qué esos alarmistas que se pasan trayendo el viejo discurso de las repúblicas “bananeras” no alzan su voz contra estos ataques al derecho a una información de calidad?
            Desde las instancias de poder sigue prefiriéndose que consumamos noticieros importados, chatarrita insularista y más anuncios enfermizos. Tenemos que cambiar la forma de ver los medios de comunicación y su papel social. Mi llamado es a exigir más calidad a los medios de nuestras preferencias y a buscar las alternativas que aún quedan en estaciones radiales, televisivas y escritas. No podemos permitir que arbitrariamente nos sigan robando espacios para privatizarlos y hacer de palancas a otros intereses. Para terminar, lanzo esta pregunta ¿por qué el barrendero, ama de casa o el policía no son dignos de información de calidad? En fin, no podemos dejar que nos subestimen como lectores, radioescuchas y televidentes.


[1] Según informa Noticias 24/7, el director de COPU, Eliseo Colón, la gerente general de Radio Universidad, Yolanda Zavala y la ayudante especial de la rectora Ana Guadalupe, la profesora Nora Soto, fueron las que informaron esta mañana a los empleados del Departamento de Noticias de la radio estación el cese de los programas de noticias.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Las corrientes discursivas en torno a la seguridad ciudadana en América Latina


Nota del autor
Reacción al artículo de opinión de Miguel Ángel Bastenier, “Lo peligroso de ser latinoamericano”, publicado en El País del 5 de octubre de 2011.


          En este escrito vemos como el señor Bastenier reproduce los principales mitos de la corriente de pensamiento politológico y sociológico, a la que se le viene denominando el discurso de la seguridad ciudadana en América Latina. Cuando se refiere a la “[p]obreza y desigualdad” como los “ingredientes habituales de esa inseguridad ciudadana”, asume que estos factores son generadores de violencia (aclara que no decisivos), y por eso los incluye en la agenda del tópico de seguridad y violencia. Lo lamentable es que este tipo de discursos no consideran esa “pobreza y desigualdad” como problemas por sí mismos. También se crea una especie de dualidad ciudadana que tiene como objetivo la creación de un enemigo “interno”, al que despojamos de su ciudadanía por ser “pobre, violento y criminal”. Todo esto a consecuencia de la sustitución al discurso del “enemigo externo” que imperó hasta la década de los noventa.

            Además, se nota su obsesión por lo que se llama el hecho concreto y a la cifras, cuando recurre al ejemplo de la “debilidad del alumbrado” en Maracaibo. ¿Es que acaso iluminando una plaza y poniendo seguridad 24 horas en ella se eliminan las causas, los motivos y por tanto se erradican las ganas, necesidad de materializar la violencia a través del delito? (Moriconi, 2011). Por añadidura, asume el prejuicio clásico hacia la pobreza; criminalizándola. ¿Es que acaso son sólo los pobres los que cometen actos de violencia en América Latina? ¿Para cuándo tomaremos en consideración las cifras de corrupción, de los millonarios narcotraficantes, lavadores de dinero, asesinos traficantes de armas y contaminantes de nuestro medio natural?

            En cuanto a los criterios de veracidad, que impulsan unos modelos de vida de forma institucional, el autor no los cuestiona. Ni tan siquiera los relaciona a la violencia subjetiva del hecho en su análisis (que es lo que las corrientes el pensamiento hegemónico intenta imponer).[1] Esto a su vez le lleva a la contradicción de decir que a pesar de los éxitos de la “reducción de la pobreza más extrema” en Venezuela, la ciudad de Caracas se ha convertido en una de “las más inseguras”. Según el discurso que él mismo asumió, esto no debería ocurrir ya que el delincuente no volvería a delinquir una vez superada la desigualdad (Moriconi, 2011). ¿Qué es lo que pasa en estos casos? ¿Por qué nos seguimos enfocando en lo horrendo y no entramos al análisis de las dislocaciones de los modelos y estilos de vida que se imponen hegemónicamente? Esos mismos modelos de vida, que nos recuerda Moriconi, que son espejismos del sistema de la sociedad den consumo.

            En fin, mi exhortación autocrítica es a desmitificar el tema de la violencia y la llamada seguridad ciudadana en América Latina. Criminalizando la pobreza, asociándolas directamente a la violencia es una herramienta peligrosa de la ideología que intenta naturalizar el individualismo-capitalista. En fin, que todo el esquema de neoliberalización que se ha venido observando en América Latina sigue más que todo empeñado en naturalizar la sociedad de consumo, creando unas expectativas individuales que no se sostienen ni tan siquiera en los países del norte opulento.


[1] Esta obsesión con el hecho subjetivo, descarta que además haya violencias objetivas en dos aspectos: la simbólica y la sistémica (Žižek, 2009:10)