miércoles, 21 de enero de 2026

Groenlandia ante el espejo de Puerto Rico

Como si de un relato de ficción de Borges se tratara, los espejos duplican la realidad a la inversa y nos abren las puertas a lo irreal. La historia, tristemente, como esos espejos, proyecta los desastres de los que somos producto y nos revela que vamos hacia peores desastres. Ante el devenir imperialista, fascistoide y en el que la verdad ya no parece tener sentido alguno, los Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, han enfilado su retórica y cañones hacia la isla de Groenlandia. Así es que Ártico y Caribe, dos mundos en uno -quién lo diría-, se reflejan uno frente al otro como víctimas de la pretensión de poseer y explotar sus territorios para fines militares y económicos.
En ese espejo en el que se miran ambas islas se reflejan destellos del pasado remoto, de lo reciente y algunos matices. Desde el siglo XIX, Groenlandia y Puerto Rico fueron del interés de las las ansias expansionistas de la república del norte. Pero no fue hasta apenas unos años, en agosto de 2020, que Miles Taylor, quien había ejercido como jefe de gabinete en el Departamento de Seguridad Interior (Department of Homeland Security, en inglés), reveló la existencia de un renovado interés, cuando después de los devastadores huracanes Irene y María en septiembre de 2017: “Él [Trump] quería ver si podía vender a Puerto Rico, [o] si podía cambiarlo por Groenlandia, ya que según sus palabras, Puerto Rico era sucio y la gente era pobre. Preguntó Trump, ¿podríamos intercambiar Groenlandia por Puerto Rico?”.
En ese momento, la respuesta de las marionetas de Washington, D.C. en San Juan, respondían como hoy ante las ya más claras intenciones de tomar la isla de Groenlandia por la fuerza o como una transacción entre dos imperios, como lo fue Puerto Rico en el 1898 entre Estados Unidos y España; o sea, con el silencio ensordecedor y lleno de genuflexiones de los cipayos caribeños. Entiéndase toda la claque de la clase política que juega a gestionar la crisis colonial; desde el sátrapa de Rosselló Nevares, pasando por la convicta federal Vázquez Garced, el impostor y abogado de la Junta de Control Fiscal, Pierluisi Urrutia y la trumpista, racista y autoritaria González Colón. Todos ellos con su silencio, ante el desprecio demostrado a la gente de nuestra isla, son cómplices de lo que el megalómano Trump desea hacer con Groenlandia.
Los matices vienen precisamente de ese silencio. En Puerto Rico no hubo una respuesta de sus seudo gobernantes y la opinión pública se hizo eco, como siempre, de la “broma” de aquellas humillantes declaraciones. Hoy, en cambio vemos como en Groenlandia, territorio de Dinamarca (país al cual, dicho sea de paso EE. UU., compró en 1917 las vecinas Indias Occidentales danesas; hoy U.S. Virgin Islands), con un acuerdo de auto gobierno desde 2009, estas declaraciones de Trump respecto a su isla han provocado un nuevo impulso a la aspiración de establecer un estado-nación independiente.
La cláusula territorial de la constitución estadounidense es clara: Puerto Rico es propiedad y no parte de los Estados Unidos. El pueblo groenlandés no desea ser moneda de cambio entre dos imperios y pasar a convertirse en una propiedad de los Estados Unidos y mucho menos en estado de una unión en constante guerra civil como, lamentablemente, prefieren los puertorriqueños. Quizás han aprendido de nosotros lo que no desean ser: una colonia más de los norteamericanos al servicio del complejo industrial extractor de recursos y del aparato militar, como lo demostró ser nuestro territorio el pasado 3 de enero cuando, desde nuestro país, se lanzó un ataque a la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. Mientras los puertorriqueños prefieren asumir posturas servilistas y escoger a seudo gobernantes con goznes en las espaldas, no he visto a ningún groenlandés darle la bienvenida o asentir con el silencio a las aspiraciones imperiales estadounidenses.

lunes, 2 de mayo de 2016

Retrato de un colonizado/ Sobre el mensaje del gobernador

Si usted desea entender el daño al inconsciente colectivo que ha causado el colonialismo en Puerto Rico, vea el mensaje del gobernador que aquí le adjunto.
Había "salvado las finanzas"
Por una parte desea contar con las herramientas legales que le permitan actuar para paliar la crisis, pero por otro lado es un defensor a brazo torcido del régimen que permite que precisamente carezcamos de ellas. Añade a esto que habla del supuesto "regreso al régimen colonial" sin decirnos en realidad cuándo es que había culminado. Es la subordinación política lo que le permite al Congreso actuar como desee y, claro, siempre teniendo bien delimitados cuáles son SUS intereses.
Así sigue con la venda puesta. El poder legislativo, judicial y el poder ejecutivo federal de los EE. UU. ya reconocen que Puerto Rico es una colonia. Sin embargo, el gobernador sigue sin reconocer la palabra de sus amos para llamarle esclavo. Y va más allá al admitir que todo está prácticamente en sus manos; sin que nosotros tengamos algo que decir. (Que lo resuelva Paul Ryan, ese funcionario cuyo deber no incluye rendir cuentas a ningún puertorriqueño).
Lo de la crisis política, le quedó muy bueno. Puro teatro. ¿Cómo que evitar una crisis política? La crisis política ya está desde que entraron a puro cañonazo a Puerto Rico en 1898. La crisis política ha sido resultado de la acumulación de abusos, de infamia, de deshonra, de destrucción de nuestra economía, de la educación colonial, de permitir precisamente la conscripción de nuestros mejores hijos para servir a sus intereses en guerras que no han sido las nuestras. La crisis política es que no se obedezca el mandato de los puertorriqueños de trascender la imposición actual de parte de los EE. UU. y el déficit democrático que de por sí es definitorio de una colonia. Ya lo de la sangre derramada, pues ni contarlo. Además de la sangre derramada por todo soldado puertorriqueño sirviendo en las FF. AA. de EE. UU., debe recordar muy bien el gobernador que mucha gente derramó su sangre como resultado de la cultura de asesinato impuesta por gobernadores gatilleros que nos enviaban de la América profunda. No había que ir a servirle a las FF. AA. para derramar sangre. Muchos se quedaron aquí y en los mismos EE. UU. dando la batalla y terminaron como Bolívar Márquez en la calle de Ponce en 1937, como Filiberto en Hormigueros en 2005 o como Oscar que lleva 35 años en prisiones federales.
El servilismo y la súplica le delatan como lo que es: un cipayo, lindoro, alzacolas y olimpo de pisapapel.

martes, 29 de marzo de 2016

Sobre las cenizas de carbón en Peñuelas

Lo que está sucediendo en Peñuelas y en nuestro país con la producción y el desecho de las cenizas de carbón es un crimen ambiental de grandes proporciones. (Sí, como por el que usted tanto se ha indignado porque ocurra en Flint, Michigan o como el de la película esa que vio a inicios de 2000 de Erin Brocovich en California). He ahí el origen de toda la violencia; que las comunidades a lo largo del sur de Puerto Rico tienen que respirar día a día las cenizas TÓXICAS que esos camiones van a desechar en Peñuelas. Ha sido una lucha larga y consistente de parte de esa y otras comunidades. Una lucha donde convergen diversos sectores políticos, religiosos y civiles. El PIP, si es lo que le molesta, ha estado, está y estará porque sus militantes están ahí en la base de esa comunidad.

Como expresé en los foros donde este tema estuvo y aún está caliente, este acto representa un acto de autodefensa comunitaria ante la inacción de todos los cuerpos de seguridad del estado (policías estatales y municipales que no hacen ni un ápice por hacer cumplir las leyes y reglamentos aprobados), la Junta de Calidad Ambiental, los tribunales de Puerto Rico, el municipio y hasta la EPA que no hacen valer los estatutos municipales, estatales y hasta los propios reglamentos federales. Este es un caso, como queda evidenciado, que se ha llevado y canalizado por todos los canales: los políticos --desde aprobaciones unánimes en Legislaturas Municipales--, casos en los tribunales, divulgación en los medios, diálogo con los dueños del vertedero, diálogo con la Junta de Calidad Ambiental, con el Depto. de Recursos Naturales, con la EPA, cartas, conferencias de prensa y desobediencia civil.

No queda de otra. No les queda de otra. No nos queda de otra. Se intenta dialogar, se intenta usar los canales de la "justicia", pero cuando se ve que la respuesta es sólo para favorecer a los que se siguen lucrando a costa de la salud de la gente, como resultado, en un acto de desespero, suceden cosas como las que vimos hoy.

Para mí estas imágenes que circularon un rato por la red, sin ánimo de establecer una comparación injusta, me evocan a cómo los luchadores de la Palestina se enfrentan a los tanques militares cuando van a arrasar con sus pueblos en territorios ocupados ilegalmente por el estado de Israel. Eso es dignidad. Me preocupa en demasía que la gente sólo se indigne cuando ve a un ciudadano al que diariamente violentan su derecho a la salud, a la dignidad y a la vida, tirar una piedra. Me evoca inevitablemente a cuando los niños en Palestina se defienden con su resortera y par de piedras de un tanque del ejército ocupante y con toda su cara lechuga, con toda su espalda, hay quienes se atreven a acusar al niño de ser el "terrorista".

Hay gente que utiliza, lamentablemente, los conceptos a lo loco. No tienen la culpa, pues los medios de educación y de (in)comunicación así lo han fomentado. Pero sí se puede, créanme, dentro de la vorágine de comentar con apuro y a loco en el celular o en la computadora de casa, detenerse un momento y pensar. Hacerse las siguientes preguntas: ¿Dónde está la violencia? ¿Dónde se origina la misma? La violencia ocurre cuando se intenta pasar por encima de los desobedientes civiles sabiendo que hay mujeres y hombres exigiendo el cumplimiento de una LEY. Que conste, de leyes que nos hemos dado para PROTEGERNOS de ese gran Leviatán que, en estos tiempos, toma el rostro del interés capitalista del lucro. Ese interés que se vale del cáncer y del asma de toda una comunidad para seguir enriqueciéndose y sacar capital del país.

P.D.: Aquí dejo una serie de artículos publicados por Omar Alfonso del Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico y de El Nuevo Herald sobre los efectos de las cenizas de carbón. Hay que informarse antes de emitir juicios de valor sobre las acciones de un pueblo que se da a respetar y lucha con toda su dignidad. Incluso, entregando vida y hacienda. Incluso, sí y por qué no, tirando piedras.

1. http://periodismoinvestigativo.com/.../algo-paso-en.../
2. http://periodismoinvestigativo.com/.../prometieron.../
3. http://periodismoinvestigativo.com/.../administracion.../
4. http://periodismoinvestigativo.com/.../dramaticos.../
5. http://www.elnuevoherald.com/…/trasfon…/article64866132.html

domingo, 5 de abril de 2015

De la cuestión nacional: de Grecia a Puerto Rico

“La clave está en construir patria,
la clave es construir pueblo,
la clave es construir
independencia nacional.
Sin eso no hay nada.”
Manuel Monereo Pérez (Izquierda Unida, España)
I.
            El eterno debate sobre el asunto nacional entre las diversas tradiciones del pensamiento y la práctica política resulta que, después de haberse declarado veinte veces muerto, ha resucitado una vez más. Las posibilidades de cambio político, entiéndase las rupturas de los modelos bipartidistas anquilosados en el sur de Europa, cómplices de los patrones que devengaron en las múltiples crisis que se viven por esos lares –y también en estos–, ha abierto las puertas para poner en cuestión el asunto de la soberanía nacional nuevamente. Por años, y para muchos, pareció que este era un tema superado, sobretodo en el contexto europeo, teniendo en cuenta sólo las excepciones de las nacionalidades sin estado. Sin embargo, el pasado 25 de enero, el triunfo de SYRIZA (Coalición de la Izquierda Radical) en las adelantadas elecciones legislativas griegas nos da la posibilidad de examinar ya no sólo la perspectiva teórica, sino más bien cómo se utiliza el instrumento de la soberanía nacional como mecanismo de negociación en eso que llamamos la realpolitik.
            Hace apenas un año en los medios corporativos estadounidenses y sus réplicas en San Juan se resaltaban las similitudes entre los casos de la deuda de Puerto Rico y Grecia. Resulta que sí podríamos establecer ciertos paralelismos basándonos en tres (3) criterios que aquí resalto: el papel de subordinación económica-política tanto en el modelo de la Unión Europea para los países del sur (periferia), como puede ser el caso de Grecia, y la situación de subordinación colonial para nuestro caso, la ilegitimidad de parte de la deuda adquirida de forma irresponsable por gobernantes que presupuesto tras presupuesto recurren al financiamiento externo y finalmente los ajustes o las llamadas políticas de austeridad, que como vimos en las décadas de 1980 y 1990 en América Latina, y como además vemos actualmente en nuestro país y en el sur de Europa, sólo resultan en la profundización de la pobreza, la inequidad distributiva y en la ampliación de las diversas crisis.
II.
            Ahora bien, ¿estos tres paralelismos –aun pareciendo forzados– nos hacen ser como Grecia? ¿Son nuestras crisis iguales? Bien sabemos que no. Son muchos los factores que hacen que nuestras respectivas crisis sean particulares a nuestros contextos, sobre todo cuando nosotros carecemos de las posibilidades que nos da la caja de herramientas de la soberanía nacional.
            He allí el vínculo con lo que expuse inicialmente en este escrito. Y es que el primer ministro griego Alexis Tsipras, aun viniendo de una tradición política que tradicionalmente ha planteado un continuo debate con el asunto nacional, ha sabido utilizar muy bien este como elemento movilizador del pueblo griego frente a las políticas de austeridad que se le imponían desde el Banco Central Europeo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (la llamada troika).
            El pasado 20 de febrero, el ministro de finanzas griego, Yannis Varoufakis ha podido utilizar elementos de esa caja de herramientas que se llama soberanía nacional, sustentada y nutrida por el pueblo en retaguardia (la nación), para poder negociar con el Eurogrupo un aplazamiento del rescate a cuatro meses más. Si mal no recordamos, antes del proceso electoral se especulaba que con SYRIZA, Grecia caería en el abismo económico pues se vería forzada a salir de la zona euro. Pues bien, aún por El Pireo no se han aparecido las temidas bestias apocalípticas. En todo caso, las bestias del miedo han tenido que esconder su cola –“el miedo ha cambiado de bando”–, porque detrás del gobierno se encuentra un pueblo que ha sido llamado a recuperar su dignidad nacional ante el continuo atropello de las potencias centrales europeas y las entidades financieras.
III.
            Y me preguntarán, ¿por qué querer comparar este caso con Puerto Rico? O, ¿por qué traerlo a colación en estos momentos? Puerto Rico, ante las múltiples crisis que se viven y antes las que se irán profundizando como consecuencia del colapso del modelo colonial, necesita de las herramientas de la soberanía que nos provee la independencia. Nuestro país también se enfrenta y tendrá que confrontar el problema de la deuda. Cuando uno debe diez, veinte pesos uno se ve en una posición subordinada frente al otro, pero cuando, como en nuestro caso, la deuda asciende a más de 70.000 millones, la soberanía nos daría las herramientas para poder sentarnos con nuestros acreedores y poder determinar qué y cómo se paga; esto sin tener que someter al pueblo a políticas de austeridad o medidas impositivas regresivas como se pretende en nuestro caso con el IVA. Ese ha sido el ejemplo de SYRIZA en Grecia durante estos primeros meses de gobierno.

            En fin, como jóvenes, entendemos que el Partido Independentista Puertorriqueño, nos brinda esa posibilidad de recuperar la política en el sentido amplio de la palabra. Para decirlo de otra forma, como organización hemos sido depositarios de esa dignidad nacional, para poder no sólo reafirmar una identidad, sino poder utilizarla como herramienta de la política real, esa en la que se batalla si queremos seguir en el embudo hacia la crisis permanente en la que nos ahoga el colonialismo o la superación de dicha condición.

domingo, 23 de febrero de 2014

Comentario en Facebook sobre Venezuela

*Nota: Este escrito pretendí publicarlo en Facebook y por alguna razón ajena a mi voluntad fue censurado previamente. No me dejaba publicarlo a pesar de que no sobrepasa el límite de las 60.000 palabras en comentarios.

            El primer error que planteas es que sólo me informo de los medios afines al gobierno venezolano. No sé qué base utilizas para decir eso. Que yo comparta vídeos e información afín no significa que lea sólo eso, más sí que me hago eco de mis gustos mediáticos y -por qué no- afines a mi sentir y preferencias ideológicas. Significa que quiero compartir esa información porque yo me posiciono con ella y me parece relevante lo que ofrece para romper el cerco mediático oligárquico de los Ferré Rangel y otras empresas de los medios corporativos de San Juan, como Mamery Inc. y otros en nuestro país, Venezuela y Estados Unidos. Es más, si utilizo Facebook lo hago desde el conocimiento de a quién sirve esta herramienta. Por eso, comparto la información que estimo sirve para romper ese cerco hegemónico informativo y no para reafirmar aquella información que sirve para reproducir los intereses de clase de un sector con el que no soy afín. Yo no intento jugármela con el postulado posmoderno de la imparcialidad, el no me posiciono porque los “dos son iguales” (pero que siempre termina asumiendo como propios, como nos advertía Malcom X., los argumentos de los opresores) y la objetividad seudo científica de las ciencias sociales positivistas al servicio de unos cuantos. Me la juego desde una postura y difundiendo lo que estime conveniente para defenderla.


            El argumento trillado de los yanquis para mí tiene un fundamento y es el historial de intervencionismo (en nuestro país y en América latina). Además, no es ningún invento la financiación (alrededor de 5 millones de USD declarados en el presupuesto federal aprobado por el Congreso con el objetivo de financiar las actividades de la oposición; más tomad en consideración los no declarados), la captación de los supuestos líderes y eso que llamas “pésimas condiciones de vida” son marcos subjetivos y que muchas veces vienen de una oligarquía que no se acostumbra a ver a la gente de los cerros con posibilidades de reconocimiento y ciudadanía por parte de un estado que era utilizado por ellos para marginar a las clases populares. Además, esas “pésimas condiciones” de vida, en muchos casos están condicionadas por las clases propietarias, y que como en el caso de Chile, acaparan las mercancías para limitar el acceso al mercado y producir la inflación en los precios de productos. Por eso falta hasta el papel higiénico y hay que hacer colas para conseguir azúcar, sal y otros productos de la canasta básica.


            En ningún momento planteé que la oposición es la única que protesta. En este proceso revolucionario, los que se siente parte de él protestan y utilizan la apertura democrática profunda para expresar su sentir en consejos municipales y misiones populares. No utilizan armas ni cócteles molotov ni el acaparamiento de mercancías para protestar. Lo que reafirmo es que este proceso desestabilizador tiene las mismas caras, las mismas estrategias y las mismas injerencias extranjeras (del norte opulento, por no ofender a los yanquis, porque también vale recordar que Aznar y su camarilla facha en Europa fue coartífice de lo que sucedió en 2002 y con el sabotaje petrolero a PDVSA) desde hace 15 años cuando Chávez le dio el batacazo electoral a los partidos del pacto de Punto Fijo del 1958.


            Yo también conocí a muchos venezolanos de la oposición en Madrid, igual que conocí a muchos venezolanos que están con la revolución y son críticos con la misma, pero no desleales con el régimen constitucional. De igual forma, conocí a opositores venezolanos que jamás apoyarían a personajes de la injerencia golpista como los son Capriles o López en sus acciones; porque, más allá de la diferencias, reconocen la valía democrática y participativa de la constitución bolivariana de 1999. Demás está decir que no entiendo el argumento que utilizas de las cifras. Decir que todos los venezolanos que conoces son opositores a Maduro, no deslegitima su elección que fue avalada por observadores internacionales (algunos poco sospechosos de izquierdistas o chavistas, como lo es el Centro del expresidente Carter). Las cifras del apoyo a Maduro no las conozco tampoco, más eso, nuevamente, no justifica la estrategia de desestabilización reconocida por los promotores de todo esto. Eso no vale para deslegitimar su mandato constitucional. Si eso es cierto, la oposición fácilmente podrá convocar al referéndum revocatorio en el tiempo establecido y podrá revocar el mandato de Maduro. Tampoco entiendo tu argumento de que un tipo “sin educación” pueda ser presidente. No sé de qué tipo de educación estás hablando. Para mí esto es un argumento completamente elitista. Él fue recomendado por Chávez, y te recuerdo que ratificado por el PSUV para estar donde está. En la constitución bolivariana y en la estadounidense se establece el principio de igualdad para los cargos (a excepción de las condiciones de edad y otros requisitos a venir con ciudadanía, inhabilitaciones, entre otros); no hay que ser filósofo rey. Que en Venezuela sea posible que un chófer llegue a ser presidente me parece un logro. En otros procesos constitucionales como el uruguayo, el boliviano y el propio estadounidense (no se nos olvide el presidente Reagan, un actor sin educación, aunque millonario) gente sin lo que percibes como “educación” ha logrado ser presidente. Ese es un argumento de la oligarquía criolla yanquilófila y de telenovela miamense que les corroía ver a un militar taíno y del populacho ser presidente. Sin embargo, y que conste por testimonio de compañeros de la izquierda española que Chávez era un voraz e incansable lector que fomentaba la lectura a todos los ministros del poder popular. Igual les sigue corroyendo la sangre que un chófer y la gente del cerro sean dignificados por un aparato estatal al servicio de ellos y no de la oligarquía criolla. A la oligarquía criolla les corroe la sangre que por primera vez mucha gente tenga acceso a la escuela, a los médicos, a la cultura y hasta la universidad, entre otros procesos de avance como que la renta petrolera sea utilizada en beneficio de la redistribución y para la construcción de nuevas alternativas de comercio internacional.


            Que el gobierno “abuse del poder y dispare a lo loco” es otro criterio subjetivo. Poner orden ante una situación de desestabilización y cuyo propósito declarado es “sacar a Maduro” no es abusar del poder. Es estabilizar los cauces constitucionales y buscar un mínimo de consenso para poder seguir difiriendo en la vida política fuera de la violencia.


            Mi argumento del legítimo uso de la violencia del estado lo puedes interpretar como quieras. Es algo claro y sencillo en toda vida política moderna. Delegamos al estado este uso para garantizar nuestra seguridad colectiva. Es algo que parte desde los tratadistas. Algo que no hago es idealizar la política. En la vida política hay violencia y su uso es la continuidad de la política por otros cauces. No caigo en la ilusión de que un proceso revolucionario va a ser un paseo idílico de paz y mucho menos cuando se trastocan los intereses y privilegios de unos cuantos y de un imperio insaciable de su codicia por el control de bienes energéticos (eso es la lucha de clases incoada por la reacción). En Venezuela hay muertos, el gobierno no lo niega. Hay 10 muertos en todo esto que comenzó el 12 de febrero, y esas muertes tú las adjudicas al Estado, mientras el estado intenta evitar que siga cayendo más sangre y llamando a la lealtad constitucional, en otras palabras, restaurar el mínimo consenso. Yo me sospecho, por otra parte, que son muertes colaterales de un proceso iniciado por gente que pretende dar una imagen de un estado totalitario y viciado por la violencia desmedida. Después de las elecciones del pasado 14 de abril de 2013, hubo 14 muertos. Leopoldo López, María Corina y Capriles Rodonski parecen no acordarse de ellos.


            El movimiento independentista de izquierda en Puerto Rico (incluyendo a los compañeros social demócratas), está compuesto por gente que apoya el proceso de cambio en América latina y no somos ilusos. Claro que sabemos que este apoyo cuesta para alcanzar la independencia, y mucho más cuando los dos partidos de mayoría (y cipayos del imperio en nuestra tierra) y los medios corporativos de la isla están completamente viciados y sesgados a presentar a ese "ignorante sin educación y totalitario Maduro" y cuando todos estos han llegado a su nuevo consenso contra un cambio revolucionario en nuestro país: apoyar a Leopoldo López y su proceso de desestabilización. Lo del miedo a la independencia tiene que ver con esto y muchas cosas más. Creo que lo sabemos muy bien. Varios compañeros del partido me lo han recordado en estos días e incluso ellos recomiendan más visión estratégica con esto. Se difiere, pero incluso ellos saben lo que los partidos colonialistas y sus medios están haciendo en Puerto Rico con esta situación. Por eso es relevante el apoyo manifiesto.


            Tú usas descalificativos como hipócrita, fanatismo, pendejamente, enajenado, me achacas chaquetismo oportunista y conveniente… No tengo pretensión alguna de ser moralista con el lenguaje, pero ya que, igual que el domingo pasado, prefieres comentar lo que publico de Venezuela, te pido de favor, que midas lo que escribes. Yo intento ser respetuoso contigo en todo lo que diferimos. De esta, nuevamente me retiro por cuestiones de tiempo.

jueves, 28 de noviembre de 2013

32 x Oscar en Sabana Grande

Para Angeli, quien como Oscar, es un ejemplo de lucha
            Hoy, un niño de séptimo grado se me acercó mientras preparábamos la carpa para la actividad en pro de la excarcelación del prisionero político Oscar López Rivera en nuestro pueblo, Sabana Grande. Mientras nos ayudaba con la labor, me hizo varias preguntas. Algunas eran sobre quién era Oscar, por qué estaba preso, quiénes fueron sus compañeros, dónde vivía, por qué aún sigue prisionero, entre otras preguntas que seguían conectándose.
            Esto me confirmó que en el niño hay hambre de conocimiento, pero más que todo valor por lo que les cuento adelante. El niño se fue a su casa; me dijo que regresaría por la tarde y así lo hizo. Cuando me vio nuevamente fue a donde mí a hacerme el siguiente relato [que transcribo según me acuerdo]: “Cuando iba de camino a mi casa me molesté. Un señor me preguntó que qué era lo que había en la tarima de la plaza. Yo le contesté que era una actividad por la excarcelación de un prisionero político. Él me dijo: -¡Ahhh! ¡Una cabrona actividad de esos cabrones independentistas! ¡No deberías estar ahí! Por eso fue que me molesté y seguí caminando.” Cuando terminó de hacerme ese pequeño relato me preguntó: ¿Cuánto tiempo es que está la gente en la cárcel? Yo le contesté que aproximadamente unos 32 minutos en simbolismo por los 32 años que Oscar ha estado preso. Añadí: la constancia de Oscar es nuestro ejemplo, no dejes que esas palabras te molesten. Oscar y las otras compañeras y compañeros resistieron el tiempo que les tocó y nosotros no nos molestamos por esas pequeñeces porque hemos resistido cuanto embate el imperio ha planificado. 
            El valor de este niño se confirma a través del simple acto de presencia; entiéndase al preguntar la primera vez y el haber regresado a pesar de que le hubieran presentado la actividad de otra forma. Pudo haberle seguido al juego al señor que infirió los improperios hacia las personas que estábamos organizando la actividad, pero no. Él siguió hacia su casa y regresó a seguir nutriendo su sed de conocer. Hoy ocupamos un espacio público con solidaridad y exigencias, con cultura y compañerismo en la diversidad de nuestro pueblo. Ojalá preguntáramos y habláramos más, como este niño compueblano.