Como si de un relato de ficción de Borges se tratara, los espejos duplican la realidad a la inversa y nos abren las puertas a lo irreal. La historia, tristemente, como esos espejos, proyecta los desastres de los que somos producto y nos revela que vamos hacia peores desastres. Ante el devenir imperialista, fascistoide y en el que la verdad ya no parece tener sentido alguno, los Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, han enfilado su retórica y cañones hacia la isla de Groenlandia. Así es que Ártico y Caribe, dos mundos en uno -quién lo diría-, se reflejan uno frente al otro como víctimas de la pretensión de poseer y explotar sus territorios para fines militares y económicos.
En ese espejo en el que se miran ambas islas se reflejan destellos del pasado remoto, de lo reciente y algunos matices. Desde el siglo XIX, Groenlandia y Puerto Rico fueron del interés de las las ansias expansionistas de la república del norte. Pero no fue hasta apenas unos años, en agosto de 2020, que Miles Taylor, quien había ejercido como jefe de gabinete en el Departamento de Seguridad Interior (Department of Homeland Security, en inglés), reveló la existencia de un renovado interés, cuando después de los devastadores huracanes Irene y María en septiembre de 2017: “Él [Trump] quería ver si podía vender a Puerto Rico, [o] si podía cambiarlo por Groenlandia, ya que según sus palabras, Puerto Rico era sucio y la gente era pobre. Preguntó Trump, ¿podríamos intercambiar Groenlandia por Puerto Rico?”.
En ese momento, la respuesta de las marionetas de Washington, D.C. en San Juan, respondían como hoy ante las ya más claras intenciones de tomar la isla de Groenlandia por la fuerza o como una transacción entre dos imperios, como lo fue Puerto Rico en el 1898 entre Estados Unidos y España; o sea, con el silencio ensordecedor y lleno de genuflexiones de los cipayos caribeños. Entiéndase toda la claque de la clase política que juega a gestionar la crisis colonial; desde el sátrapa de Rosselló Nevares, pasando por la convicta federal Vázquez Garced, el impostor y abogado de la Junta de Control Fiscal, Pierluisi Urrutia y la trumpista, racista y autoritaria González Colón. Todos ellos con su silencio, ante el desprecio demostrado a la gente de nuestra isla, son cómplices de lo que el megalómano Trump desea hacer con Groenlandia.
Los matices vienen precisamente de ese silencio. En Puerto Rico no hubo una respuesta de sus seudo gobernantes y la opinión pública se hizo eco, como siempre, de la “broma” de aquellas humillantes declaraciones. Hoy, en cambio vemos como en Groenlandia, territorio de Dinamarca (país al cual, dicho sea de paso EE. UU., compró en 1917 las vecinas Indias Occidentales danesas; hoy U.S. Virgin Islands), con un acuerdo de auto gobierno desde 2009, estas declaraciones de Trump respecto a su isla han provocado un nuevo impulso a la aspiración de establecer un estado-nación independiente.
La cláusula territorial de la constitución estadounidense es clara: Puerto Rico es propiedad y no parte de los Estados Unidos. El pueblo groenlandés no desea ser moneda de cambio entre dos imperios y pasar a convertirse en una propiedad de los Estados Unidos y mucho menos en estado de una unión en constante guerra civil como, lamentablemente, prefieren los puertorriqueños. Quizás han aprendido de nosotros lo que no desean ser: una colonia más de los norteamericanos al servicio del complejo industrial extractor de recursos y del aparato militar, como lo demostró ser nuestro territorio el pasado 3 de enero cuando, desde nuestro país, se lanzó un ataque a la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. Mientras los puertorriqueños prefieren asumir posturas servilistas y escoger a seudo gobernantes con goznes en las espaldas, no he visto a ningún groenlandés darle la bienvenida o asentir con el silencio a las aspiraciones imperiales estadounidenses.
Cuando quise ser escritor...
me fui a andar y miré lo que pasaba aquí y allá.
miércoles, 21 de enero de 2026
Groenlandia ante el espejo de Puerto Rico
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lunes, 2 de mayo de 2016
Retrato de un colonizado/ Sobre el mensaje del gobernador
Si usted desea entender el daño al inconsciente colectivo que ha causado el colonialismo en Puerto Rico, vea el mensaje del gobernador que aquí le adjunto.
Había "salvado las finanzas"
Por una parte desea contar con las herramientas legales que le permitan actuar para paliar la crisis, pero por otro lado es un defensor a brazo torcido del régimen que permite que precisamente carezcamos de ellas. Añade a esto que habla del supuesto "regreso al régimen colonial" sin decirnos en realidad cuándo es que había culminado. Es la subordinación política lo que le permite al Congreso actuar como desee y, claro, siempre teniendo bien delimitados cuáles son SUS intereses.
Así sigue con la venda puesta. El poder legislativo, judicial y el poder ejecutivo federal de los EE. UU. ya reconocen que Puerto Rico es una colonia. Sin embargo, el gobernador sigue sin reconocer la palabra de sus amos para llamarle esclavo. Y va más allá al admitir que todo está prácticamente en sus manos; sin que nosotros tengamos algo que decir. (Que lo resuelva Paul Ryan, ese funcionario cuyo deber no incluye rendir cuentas a ningún puertorriqueño).
Lo de la crisis política, le quedó muy bueno. Puro teatro. ¿Cómo que evitar una crisis política? La crisis política ya está desde que entraron a puro cañonazo a Puerto Rico en 1898. La crisis política ha sido resultado de la acumulación de abusos, de infamia, de deshonra, de destrucción de nuestra economía, de la educación colonial, de permitir precisamente la conscripción de nuestros mejores hijos para servir a sus intereses en guerras que no han sido las nuestras. La crisis política es que no se obedezca el mandato de los puertorriqueños de trascender la imposición actual de parte de los EE. UU. y el déficit democrático que de por sí es definitorio de una colonia. Ya lo de la sangre derramada, pues ni contarlo. Además de la sangre derramada por todo soldado puertorriqueño sirviendo en las FF. AA. de EE. UU., debe recordar muy bien el gobernador que mucha gente derramó su sangre como resultado de la cultura de asesinato impuesta por gobernadores gatilleros que nos enviaban de la América profunda. No había que ir a servirle a las FF. AA. para derramar sangre. Muchos se quedaron aquí y en los mismos EE. UU. dando la batalla y terminaron como Bolívar Márquez en la calle de Ponce en 1937, como Filiberto en Hormigueros en 2005 o como Oscar que lleva 35 años en prisiones federales.
El servilismo y la súplica le delatan como lo que es: un cipayo, lindoro, alzacolas y olimpo de pisapapel.
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martes, 29 de marzo de 2016
Sobre las cenizas de carbón en Peñuelas
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domingo, 5 de abril de 2015
De la cuestión nacional: de Grecia a Puerto Rico
“La clave está en construir
patria,
la clave es construir pueblo,
la clave es construir
independencia nacional.
Sin eso no hay nada.”
Manuel Monereo Pérez (Izquierda Unida, España)
la clave es construir pueblo,
la clave es construir
independencia nacional.
Sin eso no hay nada.”
Manuel Monereo Pérez (Izquierda Unida, España)
I.
El eterno
debate sobre el asunto nacional entre las diversas tradiciones del pensamiento
y la práctica política resulta que, después de haberse declarado veinte veces
muerto, ha resucitado una vez más. Las posibilidades de cambio político, entiéndase
las rupturas de los modelos bipartidistas anquilosados en el sur de Europa,
cómplices de los patrones que devengaron en las múltiples crisis que se viven
por esos lares –y también en estos–, ha abierto las puertas para poner en
cuestión el asunto de la soberanía nacional nuevamente. Por años, y para muchos,
pareció que este era un tema superado, sobretodo en el contexto europeo,
teniendo en cuenta sólo las excepciones de las nacionalidades sin estado. Sin
embargo, el pasado 25 de enero, el triunfo de SYRIZA (Coalición de la Izquierda
Radical) en las adelantadas elecciones legislativas griegas nos da la
posibilidad de examinar ya no sólo la perspectiva teórica, sino más bien cómo
se utiliza el instrumento de la soberanía nacional como mecanismo de negociación
en eso que llamamos la realpolitik.
Hace apenas
un año en los medios corporativos estadounidenses y sus réplicas en San Juan se
resaltaban las similitudes entre los casos de la deuda de Puerto Rico y Grecia.
Resulta que sí podríamos establecer ciertos paralelismos basándonos en tres (3)
criterios que aquí resalto: el papel de subordinación económica-política tanto
en el modelo de la Unión Europea para los países del sur (periferia), como
puede ser el caso de Grecia, y la situación de subordinación colonial para
nuestro caso, la ilegitimidad de parte de la deuda adquirida de forma
irresponsable por gobernantes que presupuesto tras presupuesto recurren al
financiamiento externo y finalmente los ajustes o las llamadas políticas de
austeridad, que como vimos en las décadas de 1980 y 1990 en América Latina, y
como además vemos actualmente en nuestro país y en el sur de Europa, sólo
resultan en la profundización de la pobreza, la inequidad distributiva y en la ampliación
de las diversas crisis.
II.
Ahora bien,
¿estos tres paralelismos –aun pareciendo forzados– nos hacen ser como Grecia?
¿Son nuestras crisis iguales? Bien sabemos que no. Son muchos los factores que
hacen que nuestras respectivas crisis sean particulares a nuestros contextos,
sobre todo cuando nosotros carecemos de las posibilidades que nos da la caja de
herramientas de la soberanía nacional.
He allí el
vínculo con lo que expuse inicialmente en este escrito. Y es que el primer
ministro griego Alexis Tsipras, aun viniendo de una tradición política que
tradicionalmente ha planteado un continuo debate con el asunto nacional, ha
sabido utilizar muy bien este como elemento movilizador del pueblo griego
frente a las políticas de austeridad que se le imponían desde el Banco Central
Europeo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (la llamada troika).
El pasado
20 de febrero, el ministro de finanzas griego, Yannis Varoufakis ha podido
utilizar elementos de esa caja de herramientas que se llama soberanía nacional,
sustentada y nutrida por el pueblo en retaguardia (la nación), para poder
negociar con el Eurogrupo un aplazamiento del rescate a cuatro meses más. Si
mal no recordamos, antes del proceso electoral se especulaba que con SYRIZA,
Grecia caería en el abismo económico pues se vería forzada a salir de la zona
euro. Pues bien, aún por El Pireo no se han aparecido las temidas bestias
apocalípticas. En todo caso, las bestias del miedo han tenido que esconder su
cola –“el miedo ha cambiado de bando”–, porque detrás del gobierno se encuentra
un pueblo que ha sido llamado a recuperar su dignidad nacional ante el continuo
atropello de las potencias centrales europeas y las entidades financieras.
III.
Y me
preguntarán, ¿por qué querer comparar este caso con Puerto Rico? O, ¿por qué
traerlo a colación en estos momentos? Puerto Rico, ante las múltiples crisis
que se viven y antes las que se irán profundizando como consecuencia del
colapso del modelo colonial, necesita de las herramientas de la soberanía que
nos provee la independencia. Nuestro país también se enfrenta y tendrá que
confrontar el problema de la deuda. Cuando uno debe diez, veinte pesos uno se
ve en una posición subordinada frente al otro, pero cuando, como en nuestro
caso, la deuda asciende a más de 70.000 millones, la soberanía nos daría las
herramientas para poder sentarnos con nuestros acreedores y poder determinar
qué y cómo se paga; esto sin tener que someter al pueblo a políticas de
austeridad o medidas impositivas regresivas como se pretende en nuestro caso
con el IVA. Ese ha sido el ejemplo de SYRIZA en Grecia durante estos primeros
meses de gobierno.
En fin,
como jóvenes, entendemos que el Partido Independentista Puertorriqueño, nos
brinda esa posibilidad de recuperar la política en el sentido amplio de la
palabra. Para decirlo de otra forma, como organización hemos sido depositarios
de esa dignidad nacional, para poder no sólo reafirmar una identidad, sino
poder utilizarla como herramienta de la política real, esa en la que se batalla
si queremos seguir en el embudo hacia la crisis permanente en la que nos ahoga
el colonialismo o la superación de dicha condición.
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domingo, 23 de febrero de 2014
Comentario en Facebook sobre Venezuela
*Nota: Este escrito pretendí publicarlo en Facebook y por alguna razón ajena a mi voluntad fue censurado previamente. No me dejaba publicarlo a pesar de que no sobrepasa el límite de las 60.000 palabras en comentarios.
El primer error que planteas es que sólo me informo de los medios afines al gobierno venezolano. No sé qué base utilizas para decir eso. Que yo comparta vídeos e información afín no significa que lea sólo eso, más sí que me hago eco de mis gustos mediáticos y -por qué no- afines a mi sentir y preferencias ideológicas. Significa que quiero compartir esa información porque yo me posiciono con ella y me parece relevante lo que ofrece para romper el cerco mediático oligárquico de los Ferré Rangel y otras empresas de los medios corporativos de San Juan, como Mamery Inc. y otros en nuestro país, Venezuela y Estados Unidos. Es más, si utilizo Facebook lo hago desde el conocimiento de a quién sirve esta herramienta. Por eso, comparto la información que estimo sirve para romper ese cerco hegemónico informativo y no para reafirmar aquella información que sirve para reproducir los intereses de clase de un sector con el que no soy afín. Yo no intento jugármela con el postulado posmoderno de la imparcialidad, el no me posiciono porque los “dos son iguales” (pero que siempre termina asumiendo como propios, como nos advertía Malcom X., los argumentos de los opresores) y la objetividad seudo científica de las ciencias sociales positivistas al servicio de unos cuantos. Me la juego desde una postura y difundiendo lo que estime conveniente para defenderla.
El
argumento trillado de los yanquis para mí tiene un fundamento y es el historial
de intervencionismo (en nuestro país y en América latina). Además, no es ningún
invento la financiación (alrededor de 5 millones de USD declarados en el presupuesto federal aprobado por el Congreso con el objetivo de financiar las
actividades de la oposición; más tomad en consideración los no declarados), la
captación de los supuestos líderes y eso que llamas “pésimas condiciones de
vida” son marcos subjetivos y que muchas veces vienen de una oligarquía que no
se acostumbra a ver a la gente de los cerros con posibilidades de
reconocimiento y ciudadanía por parte de un estado que era utilizado por ellos
para marginar a las clases populares. Además, esas “pésimas condiciones” de
vida, en muchos casos están condicionadas por las clases propietarias, y que
como en el caso de Chile, acaparan las mercancías para limitar el acceso al
mercado y producir la inflación en los precios de productos. Por eso falta
hasta el papel higiénico y hay que hacer colas para conseguir azúcar, sal y
otros productos de la canasta básica.
En
ningún momento planteé que la oposición es la única que protesta. En este
proceso revolucionario, los que se siente parte de él protestan y utilizan la
apertura democrática profunda para expresar su sentir en consejos municipales y
misiones populares. No utilizan armas ni cócteles molotov ni el acaparamiento
de mercancías para protestar. Lo que reafirmo es que este proceso
desestabilizador tiene las mismas caras, las mismas estrategias y las mismas
injerencias extranjeras (del norte opulento, por no ofender a los yanquis,
porque también vale recordar que Aznar y su camarilla facha en Europa fue coartífice
de lo que sucedió en 2002 y con el sabotaje petrolero a PDVSA) desde hace 15
años cuando Chávez le dio el batacazo electoral a los partidos del pacto de Punto
Fijo del 1958.
Yo
también conocí a muchos venezolanos de la oposición en Madrid, igual que conocí
a muchos venezolanos que están con la revolución y son críticos con la misma,
pero no desleales con el régimen constitucional. De igual forma, conocí a
opositores venezolanos que jamás apoyarían a personajes de la injerencia golpista
como los son Capriles o López en sus acciones; porque, más allá de la
diferencias, reconocen la valía democrática y participativa de la constitución
bolivariana de 1999. Demás está decir que no entiendo el argumento que utilizas
de las cifras. Decir que todos los venezolanos que conoces son opositores a
Maduro, no deslegitima su elección que fue avalada por observadores
internacionales (algunos poco sospechosos de izquierdistas o chavistas, como lo
es el Centro del expresidente Carter). Las cifras del apoyo a Maduro no las
conozco tampoco, más eso, nuevamente, no justifica la estrategia de
desestabilización reconocida por los promotores de todo esto. Eso no vale para
deslegitimar su mandato constitucional. Si eso es cierto, la oposición
fácilmente podrá convocar al referéndum revocatorio en el tiempo establecido y
podrá revocar el mandato de Maduro. Tampoco entiendo tu argumento de que un
tipo “sin educación” pueda ser presidente. No sé de qué tipo de educación estás
hablando. Para mí esto es un argumento completamente elitista. Él fue
recomendado por Chávez, y te recuerdo que ratificado por el PSUV para estar
donde está. En la constitución bolivariana y en la estadounidense se establece
el principio de igualdad para los cargos (a excepción de las condiciones de
edad y otros requisitos a venir con ciudadanía, inhabilitaciones, entre otros);
no hay que ser filósofo rey. Que en Venezuela sea posible que un chófer llegue
a ser presidente me parece un logro. En otros procesos constitucionales como el
uruguayo, el boliviano y el propio estadounidense (no se nos olvide el
presidente Reagan, un actor sin educación, aunque millonario) gente sin lo que
percibes como “educación” ha logrado ser presidente. Ese es un argumento de la
oligarquía criolla yanquilófila y de telenovela miamense que les corroía ver a
un militar taíno y del populacho ser presidente. Sin embargo, y que conste por
testimonio de compañeros de la izquierda española que Chávez era un voraz e
incansable lector que fomentaba la lectura a todos los ministros del poder
popular. Igual les sigue corroyendo la sangre que un chófer y la gente del
cerro sean dignificados por un aparato estatal al servicio de ellos y no de la
oligarquía criolla. A la oligarquía criolla les corroe la sangre que por
primera vez mucha gente tenga acceso a la escuela, a los médicos, a la cultura
y hasta la universidad, entre otros procesos de avance como que la renta
petrolera sea utilizada en beneficio de la redistribución y para la construcción
de nuevas alternativas de comercio internacional.
Que
el gobierno “abuse del poder y dispare a lo loco” es otro criterio subjetivo.
Poner orden ante una situación de desestabilización y cuyo propósito declarado
es “sacar a Maduro” no es abusar del poder. Es estabilizar los cauces
constitucionales y buscar un mínimo de consenso para poder seguir difiriendo en
la vida política fuera de la violencia.
Mi
argumento del legítimo uso de la violencia del estado lo puedes interpretar
como quieras. Es algo claro y sencillo en toda vida política moderna. Delegamos
al estado este uso para garantizar nuestra seguridad colectiva. Es algo que
parte desde los tratadistas. Algo que no hago es idealizar la política. En la
vida política hay violencia y su uso es la continuidad de la política por otros
cauces. No caigo en la ilusión de que un proceso revolucionario va a ser un
paseo idílico de paz y mucho menos cuando se trastocan los intereses y
privilegios de unos cuantos y de un imperio insaciable de su codicia por el
control de bienes energéticos (eso es la lucha de clases incoada por la
reacción). En Venezuela hay muertos, el gobierno no lo niega. Hay 10 muertos en
todo esto que comenzó el 12 de febrero, y esas muertes tú las adjudicas al Estado, mientras el estado intenta
evitar que siga cayendo más sangre y llamando a la lealtad constitucional, en
otras palabras, restaurar el mínimo consenso. Yo me sospecho, por otra parte, que son
muertes colaterales de un proceso iniciado por gente que pretende dar una
imagen de un estado totalitario y viciado por la violencia desmedida. Después
de las elecciones del pasado 14 de abril de 2013, hubo 14 muertos. Leopoldo
López, María Corina y Capriles Rodonski parecen no acordarse de ellos.
El
movimiento independentista de izquierda en Puerto Rico (incluyendo a los
compañeros social demócratas), está compuesto por gente que apoya el proceso de
cambio en América latina y no somos ilusos. Claro que sabemos que este apoyo
cuesta para alcanzar la independencia, y mucho más cuando los dos partidos de
mayoría (y cipayos del imperio en nuestra tierra) y los medios corporativos de
la isla están completamente viciados y sesgados a presentar a ese
"ignorante sin educación y totalitario Maduro" y cuando todos estos
han llegado a su nuevo consenso contra un cambio revolucionario en nuestro país: apoyar a Leopoldo López y su proceso de desestabilización. Lo del miedo a la
independencia tiene que ver con esto y muchas cosas más. Creo que lo sabemos
muy bien. Varios compañeros del partido me lo han recordado en estos días e
incluso ellos recomiendan más visión estratégica con esto. Se difiere, pero
incluso ellos saben lo que los partidos colonialistas y sus medios están
haciendo en Puerto Rico con esta situación. Por eso es relevante el apoyo
manifiesto.
Tú
usas descalificativos como hipócrita, fanatismo, pendejamente, enajenado, me
achacas chaquetismo oportunista y conveniente… No tengo pretensión alguna de
ser moralista con el lenguaje, pero ya que, igual que el domingo pasado,
prefieres comentar lo que publico de Venezuela, te pido de favor, que midas lo
que escribes. Yo intento ser respetuoso contigo en todo lo que diferimos. De
esta, nuevamente me retiro por cuestiones de tiempo.
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jueves, 28 de noviembre de 2013
32 x Oscar en Sabana Grande
Para Angeli, quien como Oscar, es un ejemplo de lucha
Hoy, un
niño de séptimo grado se me acercó mientras preparábamos la carpa para la actividad
en pro de la excarcelación del prisionero político Oscar López Rivera en nuestro pueblo, Sabana
Grande. Mientras nos ayudaba con la labor, me hizo varias preguntas. Algunas
eran sobre quién era Oscar, por qué estaba preso, quiénes fueron sus
compañeros, dónde vivía, por qué aún sigue prisionero, entre otras preguntas
que seguían conectándose.
Esto me
confirmó que en el niño hay hambre de conocimiento, pero más que todo valor por lo
que les cuento adelante. El niño se fue a su casa; me dijo que regresaría por
la tarde y así lo hizo. Cuando me vio nuevamente fue a donde mí a hacerme el siguiente
relato [que transcribo según me acuerdo]: “Cuando iba de camino a mi casa me
molesté. Un señor me preguntó que qué era lo que había en la tarima de la plaza. Yo le contesté que era una actividad por la excarcelación de un prisionero político. Él me
dijo: -¡Ahhh! ¡Una cabrona actividad de esos cabrones independentistas! ¡No
deberías estar ahí! Por eso fue que me molesté y seguí caminando.” Cuando
terminó de hacerme ese pequeño relato me preguntó: ¿Cuánto tiempo es que está
la gente en la cárcel? Yo le contesté que aproximadamente unos 32 minutos en
simbolismo por los 32 años que Oscar ha estado preso. Añadí: la
constancia de Oscar es nuestro ejemplo, no dejes que esas palabras te molesten.
Oscar y las otras compañeras y compañeros resistieron el tiempo que les tocó y nosotros no nos molestamos por esas pequeñeces porque hemos resistido cuanto embate el imperio ha planificado.
El valor de
este niño se confirma a través del simple acto de presencia; entiéndase al preguntar la primera vez y el haber regresado a pesar de que le hubieran presentado la
actividad de otra forma. Pudo haberle seguido al juego al señor que infirió los
improperios hacia las personas que estábamos organizando la actividad, pero no.
Él siguió hacia su casa y regresó a seguir nutriendo su sed de conocer. Hoy
ocupamos un espacio público con solidaridad y exigencias, con cultura y
compañerismo en la diversidad de nuestro pueblo. Ojalá preguntáramos y
habláramos más, como este niño compueblano.
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