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lunes, 2 de mayo de 2016

Retrato de un colonizado/ Sobre el mensaje del gobernador

Si usted desea entender el daño al inconsciente colectivo que ha causado el colonialismo en Puerto Rico, vea el mensaje del gobernador que aquí le adjunto.
Había "salvado las finanzas"
Por una parte desea contar con las herramientas legales que le permitan actuar para paliar la crisis, pero por otro lado es un defensor a brazo torcido del régimen que permite que precisamente carezcamos de ellas. Añade a esto que habla del supuesto "regreso al régimen colonial" sin decirnos en realidad cuándo es que había culminado. Es la subordinación política lo que le permite al Congreso actuar como desee y, claro, siempre teniendo bien delimitados cuáles son SUS intereses.
Así sigue con la venda puesta. El poder legislativo, judicial y el poder ejecutivo federal de los EE. UU. ya reconocen que Puerto Rico es una colonia. Sin embargo, el gobernador sigue sin reconocer la palabra de sus amos para llamarle esclavo. Y va más allá al admitir que todo está prácticamente en sus manos; sin que nosotros tengamos algo que decir. (Que lo resuelva Paul Ryan, ese funcionario cuyo deber no incluye rendir cuentas a ningún puertorriqueño).
Lo de la crisis política, le quedó muy bueno. Puro teatro. ¿Cómo que evitar una crisis política? La crisis política ya está desde que entraron a puro cañonazo a Puerto Rico en 1898. La crisis política ha sido resultado de la acumulación de abusos, de infamia, de deshonra, de destrucción de nuestra economía, de la educación colonial, de permitir precisamente la conscripción de nuestros mejores hijos para servir a sus intereses en guerras que no han sido las nuestras. La crisis política es que no se obedezca el mandato de los puertorriqueños de trascender la imposición actual de parte de los EE. UU. y el déficit democrático que de por sí es definitorio de una colonia. Ya lo de la sangre derramada, pues ni contarlo. Además de la sangre derramada por todo soldado puertorriqueño sirviendo en las FF. AA. de EE. UU., debe recordar muy bien el gobernador que mucha gente derramó su sangre como resultado de la cultura de asesinato impuesta por gobernadores gatilleros que nos enviaban de la América profunda. No había que ir a servirle a las FF. AA. para derramar sangre. Muchos se quedaron aquí y en los mismos EE. UU. dando la batalla y terminaron como Bolívar Márquez en la calle de Ponce en 1937, como Filiberto en Hormigueros en 2005 o como Oscar que lleva 35 años en prisiones federales.
El servilismo y la súplica le delatan como lo que es: un cipayo, lindoro, alzacolas y olimpo de pisapapel.

jueves, 15 de marzo de 2012

Rick Santorum en Puerto Rico y el inglés como requisito para la anexión

While Puerto Rico continues to be as it is, a colony of a metropolitan power that speaks a different tongue, the language dilemma will never have definitive solution.
-René Marqués


Mi lengua, la única que escucho hablar
y me las arreglo para hablar, es la lengua del otro
.
-Jacques Derrida

            Desde la década de los noventa mucho se ha debatido y analizado sobre el carácter hispanófilo de la resistencia nacionalista en Puerto Rico. Algunos intelectuales como Luce López-Baralt declararon que había que “establecer diferencias entre los puertorriqueños de la Isla y los emigrantes angloparlantes y culturalmente asimilados en Estados Unidos”.[1] Nada más lejos de la realidad. El inglés ha sido y también es parte de nuestra resistencia anticolonial. ¿Qué mejor que ejemplo que la subversiva novela escrita en español por el filipino José Rizal en 1887: Noli me tangere?[2]
            La visita y las expresiones de Rick Santorum, precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, dan pie a que se reactive el debate sobre la identidad y el lenguaje como elementos de la lucha anticolonial.[3] Por supuesto, que esto debe hacerse sin recurrir a las exclusiones o al puritanismo hispanófilo que muchos profesan con el propósito de anclarse en una lucha que no trascienda hacia el carácter político; muchas veces transformándose en aliados del nacionalismo institucionalizado por el ELA. Santorum, con la característica prepotencia del político imperialista que visita al territorio colonizado, además de buscar dinero y participar del espectáculo de una primaria que no tiene ninguna trascendencia en la vida política del país, ha dicho muchas cosas que merecen ser analizadas.
            Lo primero que ha dicho en una entrevista con El Vocero ha sido lo siguiente: “Hablar inglés es un requisito. Es un requisito para otros estados y es un requisito para ser parte de la unión. Si quieres participar como estado, en unión a Estados Unidos, necesitas participar en el idioma que la gente habla en los estados”.[4] Entonces yo me pregunto, ¿cuál es su propuesta para comprobar que los puertorriqueños no sólo dominan el idioma, sino que son fluidos en él? ¿Nos examinarán antes de proceder a tan siquiera aprobar un proyecto de incorporación territorial o de anexión federal? ¿Habrá una policía política dedicada a velar que hablemos inglés “bien” en las “instancias oficiales”? Sí, porque para colmo y de forma descarada, el imperialista viene a decirnos, con la tierna sabiduría que le confiere el poder paternal metropolitano que el inglés “es el idioma del éxito” y que de todos modos podríamos seguir hablando español en “nuestras casas y negocios”.
            Esto último, me trajo al recuerdo aquella declaración que hiciera el ex presidente de gobierno de España, José María Aznar, cuando afirmó que él hablaba catalán “en la intimidad” de “círculos no tan amplios”.
             
           ¿Eso es lo que quiere Santorum para nuestro español? ¿Qué lo hablemos en los círculos íntimos porque hablarlo en la calle representa una afrenta a la federación anglosajona? ¡Por favor, pero si el gobierno federal nunca ha aprobado legislación alguna que establezca que el inglés es el idioma oficial de la federación! Nuestra legislación reconoce la oficialidad de ambos idiomas, pero aun así esto no parece importarle a Santorum contestando: “sí y no”.
            El dominio del lenguaje inglés no representa una barrera para el desarrollo de nuestro país. Lo que sí representa un obstáculo es el carácter imperialista de la imposición, de querer infravalorar nuestro acervo cultural tanto en español, como en nuestro inglés a lo Pedro Pietri, Julia de Burgos, a lo Rafael Cancel Miranda, entre otros tantos. Además un discurso desde la mentira de que hay leyes que requieren el inglés para anexar un territorio, retrata su ignorancia en cuanto a la historia de su propio país como la del nuestro. El problema para la anexión, y esto a lo mejor lo tiene más claro, son otros de mayor escala. Por ejemplo, nuestra cultura de tradición hispano-africana-taína nos abre paso a un mundo de identidades que nos acercan más a nuestros vecinos caribeños y latinoamericanos. Puerto Rico es una nación latinoamericana y Estados Unidos nunca pudo quebrantar el deseo de seguir expresándonos en español. Los cuentos de Abelardo Díaz Alfaro y el maestro Peyo Mercé así lo atestiguan. 

           
           La República de Puerto Rico debe de reconocer la importancia de dominar varios lenguajes para el desarrollo económico y cultural del país. No sólo se fomentará el aprendizaje del inglés, sino que se podrá trabajar con la especialización de otros lenguajes que nos abran las puertas a otros espacios de comunicación con el resto del mundo. Los lenguajes en manos de mujeres y hombres libres nunca representarán una barrera. Para Santorum y el imperialismo yanqui, sí.
            El precandidato, en búsqueda de buenas vacaciones, 20 votos y algún dinero, habla de los requisitos para la anexión, pero no habla de la irresponsabilidad del Congreso y todas las instancias federales en iniciar un proceso descolonizador en el que se provean las condiciones, si es que están de verdad dispuestos a admitir la anexión de Puerto Rico a la federación, para que se proceda a iniciar el proceso.[5] En eso no se diferencia del amo presidente guerrerista, el Sr. Obama. Dice tiene que ser un mandato “claro y decisivo”. ¿Pero cuánto? Lo que pasa es que no está dispuesto a reconocer que al Congreso lo que verdaderamente le interesa es mantener de forma perpetua el estatus colonial porque así es como el imperio saca provecho económicamente de nuestro territorio. Esto sin añadir la larga lista de intereses imperialistas en la región del Caribe desde la misma fundación de la república estadounidense.
            En fin, uno esperaría una respuesta del movimiento anexionista, pero siempre recurren a arrodillarse ante al amo cual cipayos fueran. Uno esperaría más militancia y enfrentamiento aunque fuera al estilo barbosista; pero algo al fin.


[1] “Palabras preliminares”, en Esteban López Giménez, Crónica del 98: el testimonio de un médico puertorriqueño. Madrid, Ediciones Libertarias, 1998, p. 23.
[2] Anderson, B. Bajo tres banderas: anarquismo e imaginación anticolonial, Akal, Madrid, 2008.
[5] En el 1989, el proyecto de los Senadores federales Johnston (D-LA) y McClure (R-ID) propuso legislación para aceptar la anexión con ambos idiomas oficiales y hasta con Comité Olímpico. Por esas y otras razones, el proyecto, después de tres años de vistas en varios comités, quedó sin ser aprobado.




jueves, 8 de diciembre de 2011

La CELAC y la unidad de las organizaciones independentistas en Puerto Rico


“Sin embargo parecía
que todo se iba a acabar
con la distancia mortal
que separó nuestras vidas.
Realizaron la labor
de desunir nuestras manos
y a pesar de ser hermanos
nos miramos con temor.”
P. Milanés

            Lo poco que se ha comentado en los medios de comunicación digitales en Puerto Rico, sobre la CELAC y su reunión fundacional, ha estado limitado a la no invitación de una misión observadora y a la exigua discusión sobre el colonialismo estadounidense en la isla.[1] Ante estas dos vertientes sobre las que ha girado el análisis de la noticia, presento este escrito con algunas reflexiones del porqué de los dos hechos mencionados.
            Sobre lo primero, cabe recordar que Puerto Rico no fue invitado a esta reunión fundadora por una razón obvia: porque es una colonia de los Estados Unidos. Eso lo sabemos muchos en el país. Por eso muchos pasaron a preguntarse el por qué entonces no invitaron a una misión observadora de los promotores de la independencia de Puerto Rico. El problema, en ese caso, es que no es difícil imaginarse el curso que hubiera tomado la eterna garata entre diferentes organizaciones independentistas por autodenominarse los “auténticos” representantes del movimiento de liberación nacional y todas las revoluciones que se harían después de la misma.
            En segundo lugar, la única mención que se hizo del “caso de Puerto Rico” fue durante la alocución del Comandante Ortega, presidente de la República de Nicaragua.[2] Muchos y muchas se quejan porque fuera Daniel quien lo mencionara. Desde el punto de vista de algunos en Puerto Rico, él asume posturas retrógradas que no ayudan en nada a la consolidación de una revolución social y política en su país. Estoy de acuerdo con muchas de las críticas a Daniel y al FSLN. Habría que preguntarnos, ¿quién entonces queríamos que lo dijera? De seguro Chávez, Raúl y Pepe también son criticables. Pero, ¿estamos en capacidad de exigir? Y es que además Daniel no habló sobre cómo habría que prohibir el aborto o sobre cómo habría que pactar con la Iglesia para alcanzar la independencia del país. No hace falta que Daniel abogue por ello. Para eso tenemos al gobierno y a las iglesias atentando contra los derechos civiles en nuestro país a diario.
            Entonces, a Daniel no le podemos achacar las culpas sobre nuestra incapacidad de liberarnos y mucho menos sobre querer imponer los lineamientos de la futura revolución socialista en Puerto Rico. Él simplemente habló sobre la necesidad de que Puerto Rico forme parte de la comunidad de estados independientes de América Latina y el Caribe. ¡Nada más! Cada cual con su arrebato sobre si queríamos que viniera el mismo Cristo a la reunión de CELAC a hablar de la independencia del país o no. Claro que no quisiéramos que fuera Pinochet o Hitler quiénes se expresaran a favor de la independencia de Puerto Rico. Pero es que los apoyos de Daniel y del FSLN podrán ser criticados por lo que consideremos sus errores, pero jamás serán de la calaña fascitoide-imperialista (sí queserán retrógradas, conservadores, machistas, que no es que sea poca cosa) de aquéllos, sino que son producto de la constancia de la solidaridad hacia nuestro movimiento.[3] A mí por ejemplo, me hubiese gustado que hubiera sido Raúl (y mucho más Fidel; quien como dijera el chino, era el que debería estar ahí), pero de seguro a muchos le hubiera parecido un apoyo también cuestionable. Pero, ¿si hubiera sido el pinochetista Piñera?
            A mí no me cabe la duda de que, si no todos, casi todos los que estaban allí apoyan la eventual incorporación de Puerto Rico a esta comunidad. Desde diversas interpretaciones quisieran que Puerto Rico formara parte de sus propios ejes, pero no hay que olvidar que estos han sido puestos en segundo plano, al menos momentáneamente, para echar a andar esta reunión. Pero en todo caso, es a nosotros a quiénes nos tocará incorporarnos a los ejes que nos correspondan en aras de proteger nuestra revolución independentista y socialista. Serán muchos los esfuerzos que tendremos que hacer para vencer los obstáculos que vendrán por parte de nuestra propia oligarquía y sectores de la burguesía aliadas del imperialismo. Los problemas en todo caso no vendrán porque Daniel cometa errores en Nicaragua (políticos y personales, que de por cierto son -y repito- de una magna gravedad).
            Ya para culminar, y proponiendo una crítica a diversos movimientos, sobre los dos puntos que propuse al inicio del escrito: la no invitación de una misión observadora y la mínima mención de Puerto Rico cabría cuestionarnos lo siguiente. Primero, ¿habrá que continuar con los esfuerzos que años tras años se realizan para que el Comité de Descolonización de la ONU apruebe la ya famosa resolución que nunca llega a la discusión de la Asamblea General? Algunos también se acordarán del famoso Congreso de 2006 por la Independencia de Puerto Rico en la Ciudad de Panamá. ¿Qué resultados se han reflejado de ese esfuerzo de la reunión de los aliados (y de otros que no lo son) del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en la región? El esfuerzo con aquellos partidos (mayoritariamente los socialdemócratas) no resultó en nada que no fuera más allá del apoyo de los propios partidos. Por ejemplo, de qué sirve el apoyo de la UCR de Argentina (si lo que necesitamos es que Cristina hablara; lo que también, sin duda hubiera sido criticado por algunos). Si queremos que los presidentes hablen (me pregunto si, ¿es lo que queremos?) lo que tenemos que hacer es hablar con los jefes de Estado y de Gobierno de la región.[4]
            La ONU es y debe ser un frente. Los esfuerzos que puedan hacer cada partido o grupo son otro. Pero, ¿acaso no podremos ser capaces, al menos estratégicamente, alguna vez al menos llamar la atención con un esfuerzo propio –que no sea que Chávez, Cristina, Ortega o Piñera digan algo o no–, como lo pudiera ser el III Congreso Pro Independencia, que aglutine a todas las organizaciones e individuos que estaríamos en el esfuerzo de una constituyente de nuestra república? Mientras no seamos capaces de aglutinar y de comprender que de camino a la revolución muchos se quedarán agotados y conformes con la república neocolonial y otros seguiremos hacia algo nuevo, no podremos avanzar en esta dirección. Pero en todo caso, anduvimos juntos hasta un punto. Ese punto ahora debe ser, incluso, imitar la misión de Albizu Campos por toda América Latina, el Caribe y los Estados Unidos recabando apoyos solidarios. Esta misión debe ser producto de una confluencia entre las organizaciones independentistas del país, en la cual nos aprestemos, incluso, a romper el bloqueo que Estados Unidos impondría para que diferentes delegados de otros países lleguen a ese III Congreso.


[1] Es necesario hacer hincapié en que medios alternativos como la estación radial WPAB 550 AM en Ponce, el periódico Claridad y otros han llenado le hueco informativo y de análisis que han dejado los medios corporativos de San Juan.
[2] Ver Ortega: Muy pronto Puerto Rico se incorporará a la CELAC por Tele Sur en http://youtu.be/mdOVZuSUtk4
[3] Para prueba de ello cabe leer esta carta que ese mismo día le escribiera nuestro héroe nacional, Rafael Cancel Miranda. Ver: Gracias, comandante Daniel Ortega en http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=14F6DEBEAF9DA57233321A709DDCEE68
[4] Para lograr esto, en mi opinión, tendríamos que aglutinar una gran cantidad de movimientos sociales, organizaciones político-militares, partidos políticos, individuos… que quieran formar parte del III Congreso Pro Independencia y así tener una representación delegada que obedezca (y no mande); que se encargue de establecer los contactos necesarios para lanzar al Congreso como representante del movimiento de liberación del país ante los jefes de Estado y de Gobierno que conforman la CELAC.

sábado, 19 de febrero de 2011

Las declaraciones de Gutiérrez: su contexto en las relaciones de poder colonial en Puerto Rico

Durante esta semana hemos sido testigos de diversos intercambios de opinión y debates sobre las expresiones que hiciera el representante del distrito 4 de Illinios, Luis V. Gutiérrez en la Cámara de los Representantes de EE UU, el miércoles en horas de la mañana.


           La reacción que más me ha hecho reflexionar ha sido, por cuestiones obvias, la del Comisionado de Puerto Rico en dicha cámara, Pedro Pierluisi (ver aquí y aquí). Dicha reacción se basó en dos líneas argumentativas: 1. que lo planteado por el representante era una exageración en términos de la comparación con Egipto, y que por tanto, sus planteamiento eran falsos e insultantes hacia Puerto Rico y al juez federal, Sr. Fusté; 2. que Gutiérrez no está autorizado a “hablar en nombre de los puertorriqueños” porque él es el que tiene el “mandato” para así hacerlo en dicho cuerpo.
Mi reacción gira en torno a que tanto Pierluisi -anexionista demócrata-, como Fortuño -anexionista republicano-conservador/“reaganista” y simpatizante “tea-partier”-, o sea todo el espectro ideológico viable dentro del anexionismo puertorriqueño[1] no tomen en consideración los siguientes puntos: Primero, en ningún momento Gutiérrez hizo sus expresiones a “nombre del pueblo de Puerto Rico”, como han querido hacer ver los citados individuos. Más bien, las hizo como representante del distrito 4 de Illinois; como lo que es. Segundo, las críticas sobre si es una persona con capacidad (y poder, sobre todo) de opinar y decidir sobre Puerto Rico, pues deben saber que sí, que tiene tanto la capacidad, como el poder para hacerlo. ¿Por qué? Los amig@s de la anexión en Puerto Rico deben tener clara una cosa. Desde 1898, el Tratado firmado en París el 10 de diciembre (perdonen tener que recurrir al fatídico año de nuestra historia otra vez), que a pesar de su nulidad traspasó la soberanía de nuestro archipiélago a los Estados Unidos, y que por virtud del Artículo IV, sección 3.2, administraría el Congreso de los EE UU (hoy día bajo la jurisdicción de la Comisión de Recursos Naturales). Por tanto, debe entenderse que tanto en la teoría, como en la práctica; implícita y explícitamente en ambas cámaras del Congreso de EE UU se habla de nuestro archipiélago todos los días. Al fin y al cabo, allí reside la soberanía de nuestro territorio y toda legislación aplica sin que ningún representante la haya votado. No creo que Pierluisi y l@s anexionist@s sean ignorantes de este dato. Es más, saben que Gutiérrez no es el primero ni será el último representante o senador estadounidense (demócrata o republicano; preferente de la anexión, del estatus-quo o de la independencia) que se exprese sobre Puerto Rico. ¿Qué hicieron sino Foraker, Jones, Tydings y hasta el mismo Vito Marcantonio[2], entre much@s otr@os, sino hablar y expresarse sobre diversas situaciones sobre Puerto Rico?
Mi tercera reacción gira en torno precisamente a lo que hago referencia en la penúltima oración del párrafo anterior. ¿Cuál es el problema en torno a esas declaraciones? ¿Qué las hiciera un demócrata que supuestamente apoya la independencia de Puerto Rico? Todos sabemos que es demócrata, pero sobre su preferencia de estatus, pues yo no lo tengo tan claro y no soy quién para juzgarlo. Gutiérrez ha jugado el papel que ha querido en diferentes momentos en los que se ha presentado legislación en el Congreso para intentar resolver estatus colonial de Puerto Rico y ha hecho diferentes vaivenes en su parecer y acciones en  torno a otros temas[3]. Tampoco soy, ni creo que seamos las personas adecuadas para juzgar sus sentimientos identarios respecto a Puerto Rico. Él se ha autodenominado como un boricua de Chicago. Y no somos nadie, y mucho menos si no comprendemos la historia de la migración y del "ir y venir" puertorriqueños (como al parecer ignora Pierluisi) en diversos momentos a diferentes ciudades estadounidenses de much@s puertorriqueñ@s. En fin, su condición de puertorriqueño o no, de independentista o no, no le inhiben su capacidad y poder como representante en el Congreso de EE UU de expresarse sobre situaciones en el territorio no incorporado de Puerto Rico, o como él bien dijera, y para que quede claro en la colonia de Estados Unidos. Como cualquier otro representante (pongamos, del distrito 1 del estado de Iowa) tiene la misma capacidad y poder de expresarse sobre cualquier asunto que afecte a la unión federal y a sus posesiones territoriales (coloniales, para mi preferencia).
Mi cuarta y última reacción gira en torno a sus supuestas exageraciones comparativas con Egipto. Hay que saber medir las palabras. En retórica hay algo que se llama el “recurso metafórico”. Su propósito comparativo, no consiste en igualar los objetos (en este caso, países) que se comparan, sino más bien en utilizar unos casos extremos para llamar la atención sobre uno de los casos. No creo que sus palabras deban ser interpretadas al extremo de decir que admitió una situación de igualdad en los dos casos. Él tiene muy claro cuáles son los matices sobre los que habló en sus críticas el señor comisionado, pero las violaciones a los derechos son violaciones a los derechos civiles donde sea[4]. Y mucho más, creo que cualquier representante tenía el deber de denunciarlo si las mismas ocurren en una posesión colonial del país en cuyo Congreso federal ejercen sus labores. Lo que él argumentó en sus declaraciones sobre las violaciones de derechos civiles a estudiantes ya arrestados y a la prensa o el injusto encarcelamiento por el Juez federal de distrito, Sr. Fusté al presidente del Colegio de Abogados (fundado en 1840) Lcdo. Osvaldo Toledo no son inventos de él ni de los agentes de Fidel Castro, de la ex-URSS, vietnamitas, norcoreanos o agentes de Al-Qaeda en la isla (como muchos anexionistas viven imaginando, al estilo de mente maravillosa), son hechos objetivos contrastables con los códigos civiles y el régimen constitucional vigentes. Es más, diversas ONG's como Amnistía Internacional (AI) y la American Civil Liberties Union (ACLU) han expresado igual preocupación que la que expresó Gutiérrez. O, ¿es que acaso Pierluisi piensa que AI o ACLU son financiados por algunos de los usuales sospechosos en la isla de conspiración sediciosa?



[1] Es una lástima que dentro de este espectro ideológico del anexionismo puertorriqueño no contemos con la izquierda política. Sé que hay individuos anexionistas cuyo fundamento ideológico proviene de la izquierda pero por el momento no son una fuerza pujante y decisiva en su colectividad y tampoco han dejado saber –a mi entender- su opinión al respecto, la cual creo que enriquecería aún más el debate y el intercambio de opiniones.
[2] Representante italo-americano por Nueva York, socialista y miembro del American Labor Party. Fue un gran defensor de la independencia de Puerto Rico y fiel amigo del Don Pedro Albizu Campos en los momentos más duros de la represión política en la isla.
[3] Por ejemplo, fue uno de los desobediente civiles en contra de la presencia de la Marina de Guerra de los EE UU, junto a otras personalidades de la vida política de ese país como Robert Kennedy, Jr., Al Sharpton, la representante Velázquez, entre otr@s.
[4] He leído reacciones que giran en torno a que las verdaderas violaciones de derechos civiles las cometen los estudiantes huelguistas (que por cierto, el día de los incidentes graves no estaban interrumpiendo labores académicas) al no dejar que los otros compañeros participen de sus cursos. Lo que sucede es que en ese caso, si bien podría ser una violación a los códigos de ley vigentes, no es una violación de derechos civiles en el sentido de que el Estado es el garante de que se cumplan esos códigos y puede hacerlos valer si las personas afectadas lo demandan. Por tanto, esta crítica la cual he leído, se desvía totalmente del tema que denunció Gutiérrez.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Bandera, bandera, bandera

Recuerdo que en mi colegio las monjas josefinas todos los lunes nos hacían formar en filas cuasi militares en el patio a jurar las dos banderas, cantar sus himnos y por último cantar el alegre himno dedicado a las aulas carcelarias instauradas en 1930 en las lomas de San Germán. “Yo lo llevo grabado en mi pecho”, y nos dábamos un puño en el corazón, a lo cual recibíamos el primer regaño del lunes. Esto vino a mi recuerdo ante la controversia suscitada por el representante novoprogresista, David Bonilla y su defensa de la bandera estadounidense, muchas veces denominada en nuestro archipiélago como “la pecosa”.
¿Por qué “pecosa”? Sencillo, porque sus 50 estrellas en el rectángulo parecen pequeñas pecas en comparación con la única estrella sobre el triángulo de nuestra bandera (que a algún americano se le podría ocurrir decir que es la bandera con un barrito). O sea, que denominar “pecosa” a la bandera estadounidense en el lenguaje popular puertorriqueño hace alusión a que es una bandera multiestrellada. Esto por más que se quiera buscar las cinco patas al gato no representa ofensa alguna al símbolo tejido en tela. ¿Acaso es malo ser pecoso en un país como Puerto Rico? Podría ser. Yendo al grano, su cólera sólo refleja su falta de comprensión y de análisis de nuestro lenguaje popular. Su lanzamiento al estrellato legislativo defendiendo de tan grave ofensa a la bandera estadounidense fue completamente desafortunado. Además, puede interpretarse como parte del retrato del colonizado queriendo asumir una defensa que ni los mismos estadounidenses se molestarían en asumir[1] ante tal epíteto o caracterización; y también representa desconocimiento incluso de la cultura popular estadounidense donde se le conoce como “la bandera de las franjas y las estrellas”. Para nosotros podría ser la bandera de las franjas y las pecas.


Su falta de comprensión de los fenómenos del lenguaje popular puertorriqueño es un síntoma de su ser y pensar colonizado. Ojalá llegue el día en que un anexionista pueda en vez de tener que recordarle a sus compañeros que un familiar suyo ha muerto en un conflicto armado (que lamentablemente ya son  demasiados los puertorriqueños muertos de esa forma, víctimas de un sistema colonial y militarista) en el que los Estados Unidos participa, tenga la misma valentía de exigir un retorno de todos los soldados, tenga la valentía de exigir el cese de los conflictos en el que participa su tan querida nación de forma ilegal y tenga el coraje de enfrentarse al Congreso de los Estados Unidos alzando la voz y tirando papeles para exigir la descolonización de nuestras islas.

Espero también que un día los anexionistas y autonomistas de nuestro país, en vez de estar denominando "días de muñecas" o "días del buen trato", redacten y aprueben una tan necesaria Ley de Memoria Histórica. Más que pedir disculpas a nombre de ese cuerpo, por ejemplo, por haber aprobado leyes como la Ley de la Mordaza (#53 de 1948), se necesita reconocer y dignificar a aquellos y aquellas que lucharon por mantener nuestra insignia nacional ante el atropello cometido por ese cuerpo cuando se llegó a criminalizar hasta la mera posesión y exhibición de nuestra bandera.

Las banderas en fin son símbolos, normalmente bordados en tela y cada cual debe tener la libertad de defender su interpretación de ese símbolo. Comprendo que el representante anexionista quiera mucho a su bandera “pecosa” y que la defienda ante lo que él interpretó como una grave ofensa. Desde mi perspectiva las banderas también deben respetarse, ya que son el símbolo que representa tanto luchas victoriosas como derrotas colectivas y la identidad. La bandera estadounidense no debe ser la excepción. Ellos también aprecian su bandera como enseña de identidad ante los otros. Lo que sucede es que esta bandera muchas veces no es ni será respetada en otras partes del mundo por lo que ha representado en ocasiones para otros: invasiones, muertes, discrimen, desigualdad, entre otras barbaridades como tortura, violaciones, desprecio hacia lo distinto.... En Puerto Rico, la bandera estadounidense representa colonialismo en todas sus vertientes desde el político, económico, hasta el psicológico. El representante, si quisiera sinceramente a la bandera –y su férrea defensa no fuera un síntoma de un ser colonizado-, reflexionaría sobre la presencia de esa bandera en el cuerpo legislativo y lo que allí simboliza. Se daría cuenta que es una mayor ofensa a los principios que ella representa su mera presencia que la simple alusión del lenguaje popular denominándola “pecosa”.

P.D.:
Yo creo que pocos puertorriqueños pueden decir que no hayan tenido o tengan actualmente un miembro de su familia, ya sea cercana o de la familia extendida, sirviendo en las Fuerzas Armadas de ese país. Mi abuelo, por ejemplo sirvió en el Ejército en la Guerra de Corea (como un jíbaro Borinqueneer más) y, la bandera de los Estados Unidos (esa “pecosa”) le fue entregada a mis familiares cuando falleció en el año 2006. Pero ante este fenómeno presente en las familias puertorriqueñas, sólo nos queda reflexionar en qué formas la situación colonial que sufre Puerto Rico lleva a nuestros familiares a participar en esas Fuerzas Armadas. El militarismo es un fenómeno complejo en nuestra isla, y es un fenómeno que se hace presente desde nuestra educación elemental hasta la superior (para ejemplo, leer esta nota) y parte de la vida cotidiana del país. Por tanto, no pretendí abordar este tema en esta breve entrada. Hice alusión a este fenómeno más bien con el propósito de demostrar que la situación que vivió el representante hace un mes con el fallecimiento de un familiar en combate, no es una situación exclusiva de su familia. Muchos puertorriqueños siguen activos en conflictos armados liderados por Estados Unidos. Pero, ¿qué han hecho los representantes de nuestro país por evitarlo? Nada. Al contrario, en vez de exigir el retorno de los puertorriqueños y estadounidenses en los conflictos, en vez de abogar y enfrentar al Congreso de los Estados Unidos para resolver este problema en lo que se llega a una definición de estatus no territorial y no colonial, lo que hacen es fomentar y apoyar cualquier conflicto armado llevado a cabo por los Estados Unidos.

[1] Esto es lo que popularmente en el lenguaje puertorriqueño denominamos “ser más papista que el papa”.

lunes, 11 de octubre de 2010

¿“Christopher Columbus Day”, Descubrimiento de América, Día de la Raza o Día de la Hispanidad?

«BARTOLOMÉ LAS CASAS, reclutador de la negrada[1] de Tombuctú y Fernando Po, negrada que culea, que daguea[2], que abre las patas a la blanquería de Extremadura y Galicia, blanquería que culea, que daguea, que abre las patas a la tainería[3] de Manatuabón y Otoao, tainería de Manatuabón y Otoao que culea, que daguea, que abre las patas a la negrada de Tonbuctú y Fernando Po: chingueteo[4] y metemaneo[5] y que no tienen dinga tiene porquero de Trujillo[6] y tiene naborí: todas las leches la leche[7]: el trigueño subido de aquí.»

Luis Rafael Sánchez en La guaracha del Macho Camacho, [1976] 2000, Cátedra.





[1] negrada: término despectivo para referirse a un grupo de personas negras. Originalmente aludía al conjunto de esclavos de una hacienda.
[2] daguea: dar con la daga, uno de los términos frecuentes en Puerto Rico para referirse al pene. La daga es una variedad más corta y recia del machete.
[3] tainería: sustantivo creado por Luis Rafael Sánchez, para referirse al conjunto de taínos.
[4] chingueteo: de chingar, fornicar. En Cuba se usa singar. Los términos chichar y clavar también se usan en Puerto Rico para referirse al acto sexual.
[5] metemaneo: de meter mano, en sentido erótico y sexual. En Puerto Rico también se usa en ese sentido el verbo bregar.
[6] porquero de Trujillo: se refiere a los conquistadores españoles.
[7] todas las leches la leche: parodia del título del libro de cuentos de Cortázar, Todos los fuegos el fuego (1966).

viernes, 24 de septiembre de 2010

¿Por qué matamos para demostrar que matar está mal?


Una vez más Estados Unidos de América, su Tribunal Supremo y las autoridades del Estado de Virginia, se muestran insensibles ante las peticiones de clemencia para una ciudadana condenada a la pena de muerte. Teresa Lewis fue acusada y sentenciada a muerte en 2003 por haber admitido el encargo de matar a su esposo y al hijo de este, con la intención de cobrar un seguro de vida. Los autores materiales del crimen, en cambio recibieron sentencias de cadenas perpetuas –aunque uno de ellos, se suicidó en 2006–. En 1976 se reinstauró la pena capital en los EE UU, y desde entonces ha sido impuesta a 12 mujeres, incluyendo a Teresa. Este caso nos demuestra una vez más lo inefectivo de este tipo de castigo debido a que como muchos expertos afirman no tan sólo las minorías étnicas son las principales víctimas de esta crueldad, sino que la justicia es más férrea cuando una mujer se sale de los roles asignados por la sociedad. Teresa además, tenía un coeficiente intelectual de 72 (sólo dos puntos por encima del mínimo legal permitido para ejecutar este tipo de sentencia); y por otra parte, su defensa había presentado como evidencia a su favor una carta en la que uno de los dos hombres también acusados, admitía que había manipulado a Teresa para llevar a cabo el plan. Los 38 estados que aún quedan por abolir la pena de muerte deben plantearse las posibles vías para reformar sus códigos y sistemas penales con el fin de otorgarle una verdadera rehabilitación e integración al criminal. Así EE UU pasaría a formar parte de los hasta ahora 91 países que han suprimido completamente este tipo de sentencias.